Isabel Hungría Mejía Hernández.
En La Ceiba, municipio de La Trofeo, usando materiales reciclables y piezas automotrices, un inexperto de esta comunidad fabricó un cuatro ruedasmoto de cuatro ruedas o cuatrimoto.
Isabel Hungría Mejía Hernández (Bebe) fue reuniendo los rudimentos necesarios para construir el cuatrimoto y un día compró una pulidora, una soldadora y una caja de herramientas, para iniciar un proceso que le tomó aproximadamente de 24 meses, entre ensamblaje, afinamiento y corrección. Ayer de comenzar buscó orientación a través de las páginas de internet especializadas en mecánica.
Mejía Hernández explicó que la inspiración le caldo luego de que le dieran una paparrucha en un four-wheel y quedó maravillado por ese original automóvil.
Los rudimentos que usó son gomas número 12, de four-wheel ya desechadas, a las cuales le adaptó tubos, con aro de camioneta, la máquina de un motor CG de 300, una catalina, una cautiverio de transmisión, un diferencial de camioneta Dahisu Hejet y suspensiones de una moto.
“En la fabricación el 40 por ciento fue con materiales reciclables, cosas que botaban porque ya no servían para otros vehículos, entonces yo lo modificaba y lo llevaba a mi estilo. Las gomas que estoy usando eran asimismo gomas que ya botaban en otro banda, que no se pueden usar sin tubos, entonces yo lo que hago es que les pongo un tubo”, dijo.
Explicó que el chasis es idea y obra de él, hecho a su capricho, pero inspirado en un cuatrimoto Polari RZR 2016, mientras que la carrocería está hecha de fibra de vidrio y tola galvanizada. Todo a cojín de soldadura de acetileno inoxidable. El mismo eligió los colores y aplicó la pintura, pues ya tenía conocimiento de esa dominio, por ser ebanista. Los asientos asimismo los fabricó con fibra de vidrio.
Indicó que el transporte alcanza una velocidad de 75 kilómetros por ahora, y cuenta con un puesta en marcha a través de un motor que se alimenta de una acumulador de 12 voltios.
Asimismo cuenta con un padre de corriente que mantiene cargada la acumulador mientras está el cuatrimoto en marcha.
Su talento es innato, no ha sido moldeado por ninguna escuela de formación o taller alguno, sino que todo le sale de su propia inspiración.
Explica que su padre era ebanista y que él aprendió ese oficio técnico desde pequeño y de eso ha vivido, pero que en la vida se había acercado a la mecánica, aunque cuando era pequeño él fabricaba carritos de madera con los cortaduras de la ebanistería.
Ahora ha descubierto su verdadera inclinación y le ha surgido el sueño de ser ingeniero automotriz.
Nacido, el 17 de noviembre de 1990, en la comunidad de Reventón, La Trofeo, Mejía Hernández dijo que no ha podido terminar el bachillerato, porque su padre y su matriz murieron a permanencia temprana y él no pudo seguir los estudios porque ha tenido que trabajar duro para poder sostenerse.
Aseguró que se pondrá a estudiar para terminar su bachillero y así poder hacer sus estudios universitarios y ampliar sus conocimientos de mecánica, esperando calar a ser ingeniero.
jpm-am
Compártelo en tus redes:






