HIGÜEY. El inicio de año vuelve a traer consigo una preocupación recurrente para las familias dominicanas: el aumento generalizado de los precios de los productos básicos.
Colmados, fruterías y pequeños comercios reflejan alzas que impactan directamente el presupuesto del hogar, haciendo cada vez más difícil cubrir la provisiones diaria.
Durante un reconvención realizado por este medio, colmaderos de distintos sectores confirmaron que los precios comenzaron a incrementarse desde finales de noviembre y se consolidaron en enero, una situación que, aseguran, se repite cada año.
Yaque Santana, colmadera del sector Pepe Rosario, explicó que actualmente la libra de pollo se vende cerca de de los 110 pesos, mientras que los plátanos, tanto maduros como verdes, cuestan 40 pesos la mecanismo.
En tanto, los huevos se comercializan a 10 pesos cada uno, al igual que productos básicos como la sopita o caldo de pollo.
“Antiguamente una persona venía al colmado con 200 pesos y podía resolver su comida; ahora mismo, solo hacer un arroz, habichuelas y carne se va en unos 500 pesos”, expresó Santana.
Indicó, adicionalmente, que los aumentos suelen sentirse con viejo fuerza a principio de año. “En diciembre la ensalada subió de una forma que me asombró totalmente y hasta ahora se mantiene igual. En ocasiones, ya para marzo, algunas cosas bajan”, señaló.
Otro colmadero consultado, Ramón, coincidió en que la subida de precios afecta tanto a comerciantes como a consumidores. “A nosotros todo nos llega más caro: el pollo, el unto, el arroz, la luz y el transporte. No es que uno quiera traicionar caro, es que no hay de otra”, explicó. Añadió que muchos clientes han limitado la cantidad de productos que compran o eliminan algunos alimentos de su inventario habitual.
FRUTERAS
Los fruteros de la zona igualmente confirman la tendencia alcista. Vendedores consultados indicaron que los precios de las frutas aumentaron desde noviembre y, hasta el momento, no han vuelto a desmontar, lo que ha provocado una disminución en las ventas.
“La parentela pregunta el precio y se va sin comprar o lleva menos cantidad”, comentó uno de ellos.
EL MES DONDE “TODO SUBE”
Sobre esta verdad que viven a diario comerciantes y consumidores, el economista Javier González Jiménez explicó que la percepción de que los precios aumentan de forma generalizada en enero alega a un aberración financiero y psicológico conocido como la “cuesta de enero”.

De acuerdo con el doble, al finalizar el período navideño desaparecen ingresos extraordinarios como el sueldo 13, se eliminan las exoneraciones de impuestos para regalos traídos del extranjero y las familias quedan financieramente desbalanceadas tras los gastos realizados en diciembre en compras, viajes, cenas y celebraciones.
González Jiménez señaló que esta situación se agrava porque enero es el mes en el que el Gobierno y las empresas realizan ajustes económicos secreto, muchos de ellos vinculados a la inflación del año aludido. Explicó que contratos y servicios se actualizan en función del Índice de Precios al Consumidor (IPC), lo que impacta directamente en alquileres, tarifas escolares y otros compromisos fijos.
Asimismo, indicó que al inicio del año fiscal suelen registrarse reajustes en servicios públicos como la electricidad, el agua y el transporte, adicionalmente de la entrada en vigencia de nuevas disposiciones fiscales, impuestos especiales y ajustes arancelarios.

Estos incrementos elevan los costos operativos de las empresas, que terminan trasladándolos al consumidor final.
El economista precisó que el negociador que más incide en el aumento de precios en enero es la combinación de los costos de los negocios y los impuestos, impulsados por ajustes inflacionarios, aranceles y aumentos salariales. Aunque los gastos de diciembre afectan directamente a las familias, aclaró que se proxenetismo de un impacto más individual, mientras que los ajustes de enero tienen un significación macroeconómico.
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