Decenas de compradores y copropietarios de un esquema de 400 viviendas denunciaron un atropello pseudojurídico que mantiene detenido el arduo habitacional e impide que cientos de familias reciban sus hogares ya pagados. La paralización ha afectado igualmente a empleados, obreros y suplidores, hoy en una situación sindical crítica.
Los afectados aseguran que una condena de acciones judiciales abusivas e improcedentes arrastró injustamente a Inmobiliaria Don JuanS.R.L. a un demanda privado del cual no forma parte.
Dichas acciones, advierten, han sido calificadas por varios tribunales como temerarias, incluyendo una fresco intrepidez en la que la abogada Mariel Valeroso Lebrón —unido a otros miembros de su equipo— fue declarada litigante temeraria por utilizar medidas judiciales sin fundamento para circunvalar la operatividad de la empresa.
Las familias perjudicadas son maestrosempleados públicos y privados, pequeños comerciantes y profesionales que ya han pagado iniciales, tramitado préstamos y asumido compromisos financieros. Muchos continúan pagando alquileres o intereses bancarios mientras esperan la entrega de sus viviendas.
El abogado Dionisio Ortiz explicó que la empresa fue incluida de forma irregular en un proceso de separación de intereses, pese a que el demandado no es socio directo y a que los inmuebles pertenecen a la comunidad materna desde hace más de un siglo. “La ley es clara: las herencias no entran en el patrimonio popular del alianza”, señaló.
Tres instancias —entre ellas la Presidencia de la Cámara Civil y Comercial del Distrito Franquista y la Corte de Apelación— han ratificado la independencia patrimonial de la empresa.
Entre las víctimas hay maestros y empleados que describen el daño emocional y financiero que enfrentan. “Solo queremos nuestra casa. No somos culpables de este conflicto”, dijo una comprador.
Las copropietarias Coral Llaneza y Clarisa Gil Battle pidieron a la neutralidad permitir la entrega de las viviendas: “Lo encajado es honrar los compromisos con estas familias y poner fin al incomunicación”.





