Al principio, solo éramos una comunidad literaria sin nombre, cuya razón de ser encontraba sentido en la misma poesía, la creación y la convivencia. La mayoría estaba más que convencida de que poco bueno podía suceder y nunca pereció la esperanza. Entre febrero y mayo del 2019 se llevaron a término dos eventos, uno en Moca y otro en San Francisco de Macorís. Las voces de Ramón Antonio Jiménez, Mikenia Vargas, Yki Tejada, Guillermo Pérez Castillo, Pedro Ovalle y Noé Zaya se articularon en una dirección: una búsqueda con un horizonte diferente, tal vez el parto de un nuevo ideal estético, aunque en las décadas de los 50 la humanidad había manido sucumbir los últimos ismos literarios, siendo el surrealismo la viejo promesa alcanzada.
Meses luego, había una propuesta en marcha con vientos de autenticidad que podría marcar un hito, y así pasó. Para septiembre del mismo año, se estrenaba un nuevo ideal estético en todo el orbe terráqueo. Ramón Antonio Jiménez había legado con la materia remota y el cuerpo consustancial. Había nacido el ideal estético taocuántico, de modo extraña, como un parto sin dolor, o como un paso irrevocable alrededor de un estadium superior.
Previo al azote de la pandemia del covid-19 (aterrador aberración que diezmó en 0.1 % la población mundial, unos 7 millones de víctimas), se publicó en Moca el Manifiesto taocuántico, el cual expresa lo ulterior en uno de sus párrafos:
“Los que suscribimos damos por publicado nuestro compromiso histórico de decir (misa) la poesía (y todos los géneros que esta meollo, en virtud de que toda creación genuina es poesía) como declaración de la repaso de nuestras vivencias, fruto de nuestra agradecimiento por el asombro de la vida, las contemplaciones, intuiciones, revelaciones, arrebatos, develaciones de arcanos que en la forma no sabemos, pero que subyacen bajo el entrada de la consciencia; igualmente de las experiencias compartidas vía el entrelazamiento cuántico, posible porque todos somos parte de una única sinceridad”.
El poeta Ramón Antonio Jiménez, fundador e ideólogo de esta propuesta estética y literaria, escribió las bases fundacionales, y su poesía es el mejor del ejemplo de cómo se ahonda la examen en una búsqueda interminable de lo que él denomina la sinceridad pura, la cual solo encuentra explicación en el tao, que es el camino que se hace uno con el caminante y la cuántica que es energía por la naturaleza de las partículas subatómica en un espacio intertemporal que sublimiza el vació. Toda bono e intención humana no es aislada ni individual, todo fluye alrededor de una verdad total que se metaforiza en una red donde cada quien y cada cosa, en medio del caos y el contrapeso empalma la relación forma-sentido. Jiménez insiste y está convencido de que la Cuántica es la explicación científica del Tao y la Taocuántica como manifestación y connotación de entreambos en un ideario estético lo más parecido a una “examen de inclinación” o al surco fértil de la generosa raíz tierra.
Pero, ¿qué es el Tao? ¿Qué es el taoísmo?
El taoísmo es honesto, es filosofía, es religión; y ahora, componente de una ideal estético-literario. Este se remonta a la China, rodeando del año 380 a. C. y se desarrolló a través de dos textos principales: Dao De Jing, o Tao te king o Obra del Tao, de Lao Tse, su principal arquetipo y el Zhuangzi del filósofo igualmente llamado Chuang Tzu. La filosofía taoísta plantea morar en comunión con el Tao, o sea, alcanzar el camino que conduce a una vida en conformidad con cuanto gravita en ella, sin apegos, sin vanidad, sin codicia, de la modo más sencilla, con el viejo respeto a la naturaleza. En síntesis, el Tao es la esencia inútil de concretar que da origen a todo en el universo y es el principio subyacente que conecta todas las cosas.
Otros principios conexos, son: la indeterminación, igualmente señal el Wu Wei (bono sin esfuerzo) y la dualidad o el Yin-Yang. El primero consiste en no forzar el control sobre los eventos, sino fluir con las dinámicas naturales del universo; refleja una éxito de la incertidumbre y la escazes de adaptarse a lo que ocurre. De su parte, el Yin-Yang significa fuerzas opuestas y complementarias (luz/oscuridad, activo/pasivo), imprescindible para la existencia y el contrapeso del universo. Este extremo es símbolo o emblema del taoísmo, igualmente conocido como taiji y se representa con un círculo con dos partes iguales representando dos gotas, una blanca y otra negra, en cuyo interior hay una migaja más pequeña del color opuesto. Este símbolo reúne los conceptos fundamentales: la existencia de una fuerza activa o yang, una fuerza pasiva o ying y una tercera fuerza, que incluye las anteriores, denominada Tao.
En este achuchón de dos, corresponde el turno a la Cuántica ¿Cómo surgió la teoría física más perfecta de ningún modo creada? La teoría cuántica encuentra su origen un 14 de diciembre de 1900, cuando el teutónico Max Planck mostraba el resultado de una investigación sobre un indeterminado aberración para la física y la humanidad llamado: la radiación de cuerpo enojado, (hablamos de un cuerpo que absorbe toda la energía que le llega y su apariencia es negra), desde 1856 había sido inútil explicar esto; así nació la mecánica cuántica; sin secuestro, la comunidad científica asumió con duda y suspicacia este hallazgo: aquello carecía de sentido, entonces.
Medio siglo luego Richard Feynman rubricaba la inédita expresión: “Creo que puedo proponer con seguridad que nadie entiende la mecánica cuántica”. “Simplemente relájense y disfruten”. Todo esto se debía a que la física de la época no servía para explicar el patrón de difusión de luz de un cuerpo caliente. Era difícil aceptar, la energía como materia, dividida en paquetes discretos o “cuantos”. Sin extensión a dudas estamos hablando de la teoría cuántica, que se ocupa de lo muy pequeño, de los átomos y todas las partículas subatómicas. Sin ella no hubiéramos podido desarrollar mínimo en lo que se sustenta la civilización tecnológica contemporáneo.
La física cuántica, mediante el principio de indeterminación de Heisenberg, expone que no se pueden cronometrar con simultaneidad ni precisión ciertas propiedades de una partícula (como posición y momento). Lo que significa que el universo a nivel cuántico es intrínsecamente impredecible; por lo tanto, el campo cuántico o el hueco cuántico se describe como una sinceridad fundamental, un estado de energía que subyace a toda la materia y las partículas. Entreambos conceptos sugieren una interconexión entre todo lo que existe y una sinceridad más allá de lo observable.
La teoría Cuántica y el taoísmo se abrazan en diferentes aspectos. Por ejemplo, en la cuántica, existe la dualidad onda-partícula, que muestra que las partículas cuánticas pueden comportarse como partículas o como ondas, dependiendo de cómo se las observe. De su parte, el taoísmo aborda la dualidad de yin y yang, representando fuerzas opuestas pero complementarias.
Otro cruce importante es la Interconexión: el Tao acento de la pelotón del universo y cómo todo está interconectado, somos partes de una gran red. Igualmente, la física cuántica sugiere que las partículas están entrelazadas y pueden influirse mutuamente a grandes distancias.
Además está la Fluidez y cambio. En el taoísmo, se pondera el flujo constante de la vida y lo indeclinable del cambio. La física cuántica, asimismo se fundamente en probabilidades y cambios en el estado de las partículas, lo que resuena con esta idea de fluidez.
Ya, por extremo, se tiene al organismo observador. En la física cuántica, el rol del observador es ineludible en cómo se manifiestan las partículas. En el taoísmo, se sugiere que nuestra percepción y conciencia afectan nuestra sinceridad.
No obstante, existen circunstancias importantes de publicaciones más recientes a la taocuántica como el vademécum el Tao de la física de Fritjof Capra (1975); Misticismo y física moderna de Michael Talbot de 1995; y todos los escritos de Jorge Luis Borges y Carl G. Jung.
En esta amplia concepción de la poesía, la misma solo puede reconocerse, entenderse y valorarse si es el resultado de una experiencia, de una experiencia, si es un declaración, no importan donde ocurra, ya sea en el entrada de la conciencia o bajo el incandescente sol de verano a centro del desierto. Asimismo, bajo este espíritu de arbitrio que comunica esta conexión entre el taoísmo y la cuántica, ha ido evolucionando el ideal estético y poético taocuántico, cuyos postulados plantean un amarre honesto irrenunciable, el cual esboza que este ideal debe llevarnos a ser mejores personas, con principios rectores que deben afianzarse en lo más entrañable de nuestro ser.
La comunidad Literaria Taocuántica se manguita en San Francisco de Macorís, pero su radiodifusión de bono se ha extendido a otras latitudes del país, particularmente: Santo Domingo, Moca, La vega, Santiago, Castillo, Mao, Pimentel y Cotuí. A partir de su aparición como nueva criatura en el 2019, ha desarrollado más de una treintena de encuentros, como son: los cenáculos mensuales (últimos sábado y domingo de cada mes), las tertulias literarias (una etapa diurna), las puestas en circulación de libros y el Festival Internacional Confluencia (con tres ediciones: 2023, 2024 y 2025). En cada evento, el epicentro es la repaso de poesía en la voz de sus creadores y las reflexiones sobre nuestro ideario en una ámbito anímica que alcanza las más altas frecuencias de confraternidad, siempre en conformidad con el cosmos y la naturaleza.
Las obras taocuántica puestas en circulación durante este quinquenio son: Del Tao a la Cuántica, De la Verdad Pura, Blanco, Compensación y otras obsesiones, Pez en el agua de Ramón Antonio Jiménez; Silencio y Carne, y Rumor Intocable de Mikenia Vargas; Metamorfosis de la Sombra de Enmanuelle Taveras; Canto a la tierra y Monólogos poéticos de José M. Regalado; Ahora que todo pasa de José Miguel García; Ritual del silencio de Rosalina de la Cruz; y Entre Mar y Reflejo de Luisa Paulino.
Nuestra institución es una comunidad orientada por el ideal taocuántico y se apoya en tres ejes: el arte, la ciencia y la intelectual (entendiéndose esta última como reingeniería del interior al beneficio de cualquier postulado religioso). En torno a este compromiso de vida, se han nucleado los siguientes creadores (en su mayoría poetas): Ramón Antonio Jiménez (líder y fundador), Noé Zayas (Cofundador), Mikenia Vargas (Cofundadora), José Miguel Regalado, Fraylin Esteban Pérez (filósofo), José Miguel García, Rosalina de la Cruz, Elena Ramos, Santo Concepción Lajara (Yeyé), Reina Lissette Ramírez, Felix García (EPD) , Juan Freddy Armando, Francis Guzmán, Enmanuelle Taveras, Martha Villa , Gerardo Roa Ogando, Sonia Barrera, Juanyita Mejía, Victor Almánzar, Lorgio Núñez y Percio Pérez.
Como taocuánticos, somos con votos de humildad “camino y caminante”, vibrando en una suscripción frecuencia de conformidad con el universo y viviendo en contrapeso con nosotros mismos, los demás y la naturaleza. Somos un espacio en crecimiento y un estilo de vida. La poesía se ha revelado en nosotros y más que un enigma es una gusto de vida y de inconfundible inclinación, siempre en arbitrio.










