Aunque parezca tarde para departir de este tema, la sensatez es buena en cualquier momento. Diciembre llega cada año con la misma promesa: celebraciónreencuentros, mesas llenas y regalos envueltos en papel brillante. Un tablas que tiene una sinceridad en paralelo, ¡No hay capital se audición con mucha frecuencia en las calles!
Con la expresión de lamento llegamos a enero y así continúa el año.
Esta ecuación no es coherente, pero suele ocurrir y, a veces, el que menos puede es el que más gasta para representarpara que no digan… Preguntamos al economista Diego Sosaquien asegura que sobrevivir a diciembre sin capital no es una tragedia, sino una sinceridad que exige honestidad financiera.
“El que no tiene capital extra no puede comprar extra”, afirma sin rodeos. Endeudarse para “disfrutar” el mes más festivo del año, sale caro, especialmente para quienes ya tienen un historial de no parquedad. El resultado suele ser un enero cuesta hacia lo alto… y un año sucesivo aún más difícil.
Salir a fin de año sin un peso habitable no siempre es señal de bajos ingresos. Muchas veces es consecuencia directa de no planificar ni priorizar.
“No es malo no tener capital reservado para diciembre; lo malo es pensar que el mismo capital puede servir para todo al mismo tiempo”, explica Sosa. En otras palabras, el problema no es el capitalsino la forma en que lo usamos.
Los gastos que preferimos no ver
Como se dice en República Dominicanahay personas que no salen de un “poder” y lo peor es que no son planificadas:
Futuroregalos por encima de lo que positivamente podemos satisfacer, compras emocionales, visitas al supermercado sin índice y sin control. Todo eso, según el economista, debería cubrirse con el célebre doble sueldo… si no se esfuma antiguamente.
A este contexto se suman las deudas, que según Sosa pueden ser diferentes: Las de consumodados Sosa“no traen carencia a mi patrimonio”.
Son compras hechas por presión o deseo inmediato, no por carestia auténtico. Muy diverso a una deuda productivacomo la adquisición de una vivienda o la inversión en un negocio, que sí construyen patrimonio.
El problema es que “salir del paso” con tarjetas o préstamos rara vez tiene un costo claro. Depende del tiempo que se deslizamiento la deuda. Hay quienes pagan rápido, pero otros encadenan un préstamo con otro y terminan atrapados durante primaveras. “Hay personas que nunca pagan ese primer desmadre de la plástico de crédito”, sentencia.
Celebrar con dignidad
Producirse Navidad y Año Nuevo sin comprar lo que no se tiene no solo es posible, es saludable, afirma el igualmente asesor psicológico. La secreto está en hacer listas, poner costos reales y asimilar cuánto capital hay habitable, incluyendo lo que pueden aportar quienes participarán en cada actividad.
Recortar gastos no arruina las fiestas; gastarlos mal, sí. “Comprar regalos caros y ropa nueva no hace tan eficaz como una cena en tribu“, asegura, aunque reconoce que cada quien debe explicar sus propias prioridades y las de su “manada”.
¿La audacia financiera que puede trocar el próximo diciembre? Para Diego Sosa no es desplegar una cuenta nueva ni obtener más capital. Es poco más profundo: subir la autoestima. “Cuando no compra por lo que me dicen que debo comprar, puedo poner mis prioridades personales y ganar lo que para mí es importante”.






