En pleno pico veraniego en el hemisferio ártico, las aerolíneas despliegan estrategias inéditas para seducir a los viajeros. Entre el aumento de las preocupaciones medioambientales y la dura competencia, apuestan por la diversificación de su ofrecimiento, la experiencia del pasajero y la optimización de los ingresos.
Hubo un tiempo en el que explosionar significaba nominar entre tres clases: económica, business o primera. Ahora, una cuarta opción se impone en el firmamento. La clase “Patrimonio premium”un cómodo compromiso entre la clase económica clásica y las clases superiores. Ofrecida hoy en día tanto por las compañías tradicionales como por algunas de bajo coste, esta clase intermedia promete más espacio, engaño prioritario y un servicio mejorado. Para las compañías, supone un sobrecoste relativamente bajo. El objetivo es sencillo: maximizar los ingresos aumentando el precio del billete sin disparar los costes. En Delta, por ejemplo, esta opción ofrece rendimientos superiores a los de la clase económica unificado.
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Las compañías además se convierten en agencias de viajes
Otro construcción decisivo es la transformación en auténticos operadores turísticos. EasyJet es el ejemplo más acabado con su plataforma EasyJet Holidays. Lanzazo en 2019 y venida a Francia a finales de 2023, esta ofrecimiento 100 % online propone vuelos, alojamiento y restauración, todo ello sin ocurrir por una agencia física. El resultado: un éxito financiero. Reposo fáciles representó un tercio de los beneficios antaño de impuestos del conjunto el año pasado. Una organización que ahora inspira a otras compañías como Air France, Transavia, Eurowings o Ryanair, todas ellas dispuestas a hacerse con una parte del mercado turístico entero.
El “stopover”, o cómo convertir una escalera en una fuga
¿Y si aprovecháramos la escalera para descubrir una nueva ciudad? Esa es la idea que hay detrás del concepto de “escalera”, que ahora promueven compañías como Emirates, Finnair o Japan Airlines. Se acabaron las interminables esperas en la zona de tránsito: ahora se ofrece a los pasajeros noches de hotel, traslados y comidas para explorar la ciudad de escalera. Una ofrecimiento “gratuita” incluida en el precio del billete que beneficia a todos: el pasajero vive una experiencia enriquecedora, la compañía valoriza su centro de operaciones y el turismo circunscrito sale ganando.
Al diversificar sus ofertas y replantearse la experiencia de alucinación, las compañías aéreas consiguen aumentar sus ingresos en un contexto cada vez más competitivo. Es además una forma de recuperar su rentabilidad tras los abriles negros de la COVID-19.






