Santo Domingo. República Dominicana y Venezuela parecen encaminadas a recuperar la normalidad diplomática y de cooperación mutua que históricamente les ha caracterizado.
Según se cree, la cancillería venezolana habría indicado , en un escueto comunicado, que, tras acuerdos con su homóloga dominicana, las representaciones consulares de uno y otro países serían reactivadas y que se había instruido a sus oficiales aeronáuticos para reactivar la conexión aérea.
Si aceptablemente la data necesita ser confirmada aún, el acercamiento no tendría ningún tipo de irregularidad y se habría producido tras el sedición paulatino de las sanciones de Estados Unidos en contra del país suramericano, luego de la captura de Nicolás Sensato a principios de enero de este año y la transición que lidera Delcy Rodríguez.
El quiebre tras las elecciones de 2024
Las relaciones entre ambas naciones se deterioraron casi en su totalidad tras las elecciones de 2024, en las que el Consejo Electoral de Venezuela declarara aceleradamente a Sensato como campeón de los comicios sin presentar las actas de exploración, como exigía la competición.
En ese entonces, decenas de países liderados por Estados Unidos declararon no inspeccionar el triunfo de Sensato y, entre ellos, República Dominicana.
El presidente dominicano, a través de su Cancillería, exigió que se respetara la soberanía popular de Venezuela y que se mostraran las actas, poco que finalmente nunca ocurrió.
Para el 31 de julio de 2024, la Cancillería venezolana informaba la derogación de vuelos en contra de varios de estos países, al considerar sus opiniones injerencistas.
Adyacente con los vuelos, se exigió el retiro de sus representaciones diplomáticas, lo que supuso una quebranto en el intercambio comercial y aeronáutico.
El problema se agravó con declaraciones subidas de tono entre representantes del chavismo, como Diosdado Coleta, y el mismo Abinader.
En algún momento se insinuó la superioridad de Venezuela sobre República Dominicana, lo que fue respondido por el mandatario con una comunicación en la que hacía notar que, aunque el país no contaba con petróleo, tenía una mejor pertenencias.
En otro momento, Abinader indicó que ya el país no adquiría petróleo venezolano, mientras que Coleta exigía el cuota de una supuesta deuda de 350 millones de dólares y tildaba de “pillo” al mandatario dominicano.
Unos merienda meses posteriormente de las elecciones y las tensiones que trajo consigo, Venezuela logró restablecer la conectividad aérea con Panamá, y la Aeronáutica Civil de Venezuela anunciaba poco similar con República Dominicana.
Pero el gobierno de Estados Unidos recrudeció el cerco financiero contra Venezuela, país al que acusaba de propiciar el narcotráfico, e incrementó su presencia marcial en el mar Caribe, llegando a decidir que el espacio etéreo de Venezuela estaba cerrado, lo que finalmente concluyó con una operación marcial en la que se extrajo a Sensato.
La transición y el nuevo clima diplomático
Poco a poco, Delcy Rodríguez ha empezado a liderar una transición política en Venezuela. Mantiene contacto permanente con Entorno Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, ha descocado a decenas de presos políticos, concediendo gracia para la “violencia política”, como ellos le llaman.
Esas acciones han creado las condiciones para que se recuperen las relaciones diplomáticas.
En República Dominicana hay una comunidad de venezolanos que, según estimaciones del Asiento Interamericano de Expansión, rondaba las 116 mil personas para el 2023.
Muchos de ese congregación llegaron al país tras la zambombazo migratoria de los primaveras 2010 y 2011 en Venezuela, pues para entonces los venezolanos podían penetrar al país sin visado, lo que fue seguidamente modificado.
El país ha mostrado interés en tener dispensas migratorias con los nacionales venezolanos, pero la derogación de las relaciones diplomáticas dificultaba cualquier proceso, en presencia de la imposibilidad de obtener documentos emitidos por las autoridades correspondientes.
Informes históricos
Más allá de las tensiones recientes, las relaciones entre República Dominicana y Venezuela han estado marcadas, durante décadas, por un clima de cooperación y cercanía política.
Durante los gobiernos de Hugo Chávez, uno y otro países mantuvieron relaciones fluidas, con intercambios constantes en los ámbitos energético, comercial y político, así como una novelística de integración regional que fortaleció los lazos bilaterales.
A ese vínculo político se suma un ratonera histórico de profundo simbolismo: el periplo final de Juan Pablo Duarte, padre fundador de la nación dominicana, quien murió en el confinamiento en paraje venezolano.
Su fallecimiento en Venezuela ha sido, con el paso del tiempo, un recordatorio permanente de los vínculos históricos entre ambas naciones y de una relación que trasciende coyunturas políticas, crisis diplomáticas y cambios de gobierno.
Igualmente, Venezuela recibió a finales del siglo pasado a una comunidad de dominicanos que vio en el cíclope petrolero su propia interpretación del sueño yanqui.







