
Tras las celebraciones de Año Nuevo, es global que muchas personas experimenten inflamación, retención de líquidos o malestar digestivo producto de los excesos en las comidas. Sin requisa, especialistas coinciden en que no es necesario acogerse a dietas “detox” ni a medidas extremas para recuperar el contrapeso alimenticio.
El cuerpo cuenta con mecanismos propios para depurarse y retornar a la normalidad. Por ello, la esencia está en retomar hábitos saludables de modo paulatino, dejando de banda la delito y evitando restricciones drásticas que puedan originar frustración o desórdenes alimentarios.
Uno de los primeros pasos recomendados es priorizar una correcta hidratación. Refrescar suficiente agua a lo dispendioso del día ayuda a eliminar el exceso de sodio y azúcares acumulados durante las festividades, por otra parte de beneficiar el funcionamiento digestivo.
En cuanto a la comida, los especialistas sugieren retornar a lo simple: alimentos frescos, frutas, verduras de fase y preparaciones caseras. Reorganizar la despensa y la heladera, estrechar la presencia de productos ultraprocesados y planificar las comidas de la semana facilita elecciones más conscientes y saludables.
Todavía se recomienda aumentar el consumo de fibra, presente en legumbres, cereales integrales, semillas y frutas con cáscara, ya que contribuye a mejorar el tránsito intestinal y disminuir la sensación de pesadez. Asimismo, incluir alimentos fermentados como yogur o kéfir puede beneficiar el contrapeso del sistema digestivo.
Localizar el consumo de sal, azúcares añadidos y bebida en los días posteriores a las fiestas ayuda a estrechar la inflamación y la retención de líquidos. No se comercio de “comenzar una dieta”, sino de retomar una rutina alimentaria equilibrada y sostenible en el tiempo.
La reverso a los hábitos saludables no implica comenzar de cero, sino continuar con lo aprendido, escuchando al cuerpo y priorizando el bienestar universal de forma paulatino y realista.






