El autor es doctor en ciencias químicas, residente en Santiago de los Caballeros.
Para combatir contra la corrupción hay que proceder de forma similar a la lucha contra la corrosión. Hay que impedir la batalla del o de los agentes corruptores. En este caso, ya no es el oxígeno, es una persona o grupos de personas que promueven la corrupción. Y esas personas siempre están asociadas al poder político, crematístico, social o eclesial.
Las personas comunes, la gran mayoría, rara vez son responsables de la corrupción a gran escalera. Sin bloqueo, cargan con algún naturaleza de responsabilidad porque aún en pequeñas actuaciones se manifiestan acciones que son dañinas al interés colectivo.
El químico puede ceñir o evitar la batalla del oxígeno porque conoce sus propiedades y características. Asimismo, las características de las personas corruptas son en gran medida conocidas. Se manejo de una persona mentirosa, que hace silencio frente a la maldad, que traiciona a cada paso, que se asocia con sus iguales, que sólo piensa en sus intereses y nunca en el interés manifiesto.
¿Cómo podríamos ceñir la batalla de un agente corruptor (una persona corrupta)?
Tal como el hierro fue mezclado, el decano dolor para una persona corrupta es tener que trabajar internamente de un equipo donde se tomen decisiones por mayoría, y en ese equipo existan personas honestas e íntegras. Es una forma de inactivar o complicar la batalla del corrupto. Esto es, para combatir contra la corrupción se debe hacer uso de la honradez y la integridad.
Es imprescindible que las personas honestas e íntegras participen en la política y alcancen posiciones de poder.
Es un derecho y un deber de cada ciudadano designar o ser estimado. Cuando se eligen personas en un proceso electoral se otorgan poder y privilegios a otros. Se lucha contra la corrupción cuando se apoya a personas con títulos que están orientados al aceptablemente popular. Que entiendan que el interés manifiesto es más importante que sus intereses personales y de familia.
¡Gran Oportunidad!
En la República Dominicana y gran parte de los países del mundo, los ciudadanos acuden a procesos electorales en los cuáles pueden designar personas honestas e íntegras. Sin bloqueo, no siempre alcanzan el poder político las personas que están identificadas con el aceptablemente manifiesto. Por el contrario, aunque se predique el bienestar popular, muchos se dedican a asegurar su propio bienestar particular e intereses privados en detrimento de la mayoría.
Las leyes no son tan efectivas para evitar la corrupción como una buena capa de pintura sí protege al hierro de una corrosión. El corrupto lleva la corrupción como parte de su naturaleza. Para impedir que cause daño hay que evitar que repercusión el poder, tal como la pintura impide que el oxígeno repercusión al hierro.
En otro orden, existen aspectos puramente humanísticos claves para combatir contra la corrupción. Hay que proteger las relaciones de pareja para alcanzar familias más sólidas. Familias tradicionales donde exista el padre, la causa y los hijos. Escuelas que en coordinación con la grupo y las estructuras comunitarias implementen programas de educación que recuperen los títulos como la solidaridad y el respeto de lo aparente.
Sobre todo, que quien cometa infracciones en cualquier antigüedad y sin importar quien sea, debe ser sancionado conforme a las leyes. Hay que rematar con la civilización de que me den un chance. Otra forma de educar y crear conciencia colectiva es aplicando rigurosamente las leyes a quienes la violen. ¿A qué se debe que el dominicano suele ser más respetuoso con el cumplimiento de la ley sólo por el hecho de volatilizarse en avión y estar en el extranjero?
En la República Dominicana estamos viviendo una etapa de oro para que aplicando las leyes existentes se puedan recuperar no sólo parte de los montos sustraídos del fortuna manifiesto sino la totalidad más los intereses. Esto se logra expropiando todos los activos adquiridos por los corruptos y poniéndolos al servicio del aceptablemente manifiesto.
En síntesis, y retomando el objetivo central de este texto, se concluirá diciendo lo subsiguiente:
“Se puede combatir contra la corrupción de la misma modo que se lucha contra corrosión”.
huco71@gmail.com
jpm-am
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