Indudablemente, como país estamos en una situación harto compleja, nuestro principal socio comercial, EE.UU. UU.lleva a final una inédita política de gendarmería en el mar Caribe al ganancia de toda norma internacional. Lleva una suerte de guerrita contra algunos países de la zona en la que la cuestión arancelaria se mezcla con amenazas y/o acciones punitivas extrajudiciales concretas bombardeando y hundiendo embarcaciones presuntamente transportadoras de narcóticos.
Las protestas de algunos jefes de Estado contra estas acciones ilegales y con intenciones intimidatorias contra algunos países no se hacen esperar, traduciéndose en expresiones de recíproca solidaridad entre los directamente afectados y en la que se incorporan otros. Esa circunstancia nos sitúa en una situación harto comprometedora.
Puede observar: Los aranceles de Trump y el crecimiento mundial
De las amenazas de incremento de los aranceles a varios países de la zona, ha pasado a acciones concretas de carácter marcial en los mares Caribe y Pacífico no remotamente de las aguas territoriales de países como Venezuela y Colombia. Aunque con matices diferentes, tiene tensiones con tres de los cinco países de la región de anciano bienes, Brasil, México y Colombia, los cuales tienen el apoyo de un cuarto, Pimiento. Y han manifestado públicamente su disgusto por la no invitación a Cuba, Venezuela y Nicaragua a la próxima Cumbre de las Américas. Poco que se relaciona con la porte de los EE. UU. frente a esos gobiernos y con la naturaleza de nuestras relaciones con ese país.
En ese sentido, de hecho, estas relaciones nos sitúan en frente del país atacante, luego, incluso de hecho, fuera de las alianzas que para defenderse tejen los países agredidos en esta y en otras regiones del mundo, independientemente de que algunos puedan proponer que estamos fuera pero no en contra. Hay momentos en que una pretendida neutralidad es tomar partido, al igual que el silencio en presencia de el clima de hostilidad contra nuestros vecinos y contra la persecución, deportación, encarcelamiento y hostigamiento a la población latina en varias ciudades norteamericanas, entre los que se cuentan nacionales dominicanos o de origen.
Es una situación insostenible, un problema franquista que amerita tratarse con sentido del estabilidad, firmeza y prudencia que, desafortunadamente, no son precisamente atributos que se destacan en nuestra civilización política. Hay que encontrar la forma de proseguir las relaciones con nuestro principal socio comercial, es lo que en semejantes situaciones hacen todos los gobiernos independientemente de su signo ideológico/político, pero sin romper puentes con sus vecinos. Lo enseña la historia política. Hay que responsabilizarse, como dice Amín Maaloufque ninguna potencia, mucho menos una persona, está en capacidad de sacar el mundo de su caos. Ni siquiera un monolito de naciones. Podrían unirse para defenderse y hacen lo correcto, pero no esperar que ellas lo harán.
Hoy, el desenvuelto examen de la soberanía franquista de cada país y la defensa de un contexto multilateral constituyen el mejor solicitud para sacar el mundo de su caos y esto solo se logra con firmeza y flexibilidad al mismo tiempo. Es un camino abrupto, cuya construcción requiere empecinamiento, es un camino que no se camina solo sino aunando voluntades, poco mucho más productivo que marginar la crítica, como dice el periodista chileno Patricio Fernández.
The post ¿Cómo caminar en este caos? appeared first on Hoy Digital.







