La sedación paliativa es capaz de estrechar significativamente el malestar de pacientes con enfermedad destacamento en escalón terminal, y sin falta de acudir a niveles excesivos de sedación. Es el resultado de una investigación, enmarcada en un esquema internacional, en la que ha participado la Clínica Universidad de Navarra (CON).
Resultado que corrobora, según destaca la Clínica en un comunicado difundido con motivo del Día Mundial de los cuidados paliativos, el pasado día 11, la validez clínica de la sedación paliativa para aliviar el sufrimiento rebelde, que es aquel que no puede mitigarse con tratamientos disponibles.
La doctora Rocío Rojí, diestro del Servicio de Control de Síntomas y Medicina Paliativa de la CUN, afirma en el comunicado difundido por la entidad que este esquema rastreo “mejorar la evaluación y el manejo de los síntomas refractarios en pacientes que se encuentran al final de su vida”, pero igualmente promover “un uso adecuado y ético de la sedación paliativa combinando evidencia científica, deliberación honrado y formación profesional”.
La sedación paliativa consiste en tener la llave de la despensa fármacos para estrechar la consciencia de un paciente al final de la vida tanto como sea preciso para aliviar el sufrimiento relacionado con sus síntomas refractarios.
¿Cómo se ha llevado a extremidad el esquema?
El estudio forma parte de un esquema que analiza la sedación paliativa en Europa. Para ello, los investigadores han analizado los casos de 80 pacientes adultos con cáncer innovador atendidos por equipos de Cuidados Paliativos en hospitales de España, Italia, Bélgica, Alemania y Países Bajos.
Entre las mediciones principales que se han realizado destacan el malestar del paciente y el nivel de sedación mediante escalas validadas estandarizadas.
Hasta el momento, recuerda la CON en su nota, los investigadores solo se centraban en cronometrar la profundidad del sueño, pero con este estudio igualmente focalizan la evaluación del confort del paciente a través de su expresión facial, postura, respiración y sonidos.
Adicionalmente, se han llevado a extremidad entrevistas semiestructuradas con profesionales y familiares. Además se organizaron grupos de discusión honrado, con el objetivo de analizar diversos casos desde una perspectiva ética.
“Hemos comprobado que la sedación reduce el malestar de guisa consistente y medible consiguiendo el objetivo de que el paciente no perciba el sufrimiento”, concluye la diestro de Clínica Universidad de Navarra.






