
En el mes de octubre, la Iglesia Católica lo dedica a la ocupación y a la oración del santo rosario. Los patrones de la ocupación son el sacerdote jesuita, san Francisco Javier y santa Teresa del Párvulo Jesús. Los dos amaron a la Iglesia en cuerpo y alma; el primero evangelizó en muchos lugares, y la segunda, aunque nunca salió del convento, oraba incansablemente por la ocupación y los misioneros.
Hay que tener presente que los misioneros son aquellos hombres y mujeres, consagrados y laicos comprometidos, que reconociendo la obligación del anuncio del evangelio, se dejan gobernar por el Espíritu Santo y van donde Todopoderoso les fogata. Son seres humanos que buscan compartir con los demás el bienquerencia inmenso que han recibido de su Edificador. Son personas de carne y hueso, que aunque viven las mismas realidades en la que estamos envueltos todos, confían plenamente en la fortaleza de Todopoderoso. Por eso, no tienen miedo y ponen su corazón en el corazón de Aquel que los envía a la ocupación.
En este mes asimismo, se promueve la oración del santo Rosario, que es una oración cristológica, que tiene a María como aquella que intercede por los pecadores. La palabra rosario de viene de rosa, lo que significa que cada cuenta es una rosa para María que se convierte en intercesión por cada cristiano. Algunas personas suelen rezar el rosario diario, otros prefieren hacerlo en momentos claves: delante del Santísimo, en tiempos fuertes de la Iglesia o simplemente cuando encuentran la ocasión oportuna. Pero lo importante no es la cantidad sino el sentido con que se rece esta humilde oración. Por otra parte, el rosario ocupa un ocasión central en la vida del cristiano porque María siempre nos lleva a Jesús.
Sin secuestro, no olvidemos que la oración y la ocupación son una brújula para durar a Todopoderoso. Es asegurar, se convierten en el camino idóneo para tener la ruta perfecta para alcanzar la bondad. Rezar y misionar es ayudar el corazón y el alma despierto. Lo que quiere asegurar esto en definitiva, es que la oración debe llevarnos a la ocupación, y la ocupación es fruto de la oración. De aquí que no hay evangelizador sin oración y no hay oración que no nos lleva a proclamar la buena información de Todopoderoso.
En concreto, la Iglesia es misionera por naturaleza. Existe por y para predicar. Hoy más que nunca el mundo necesita el mensaje de la buena información de Jesús. Tiene sed de palabras divinas y consuelo espiritual. De aquí que, entonces, hay que soportar a todos los rincones posibles la Palabra de Todopoderoso, enseñarles a los seres humanos que se encuentran alejados de lo espiritual, que no es suficiente el conocimiento humano, el avance de la tecnología ni muchos menos el central la vida sólo en la inteligencia fabricado, que se hace necesario mirar la alegría y el refrendo de aquellos hombres y mujeres que vivieron llenos de Todopoderoso y salieron anunciar su palabra…







