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Pequeños importadores de cebolla advierten sobre una posible crisis alimentaria en presencia de el ascenso de precios de los productos de primera privación de la canasta básica.
Responsabilizan al Tarea de Agricultura por no otorgarles los permisos de importación que les permite el ingreso y movilización de este vegetal, llevándolos a la hendedura.
Afirmaron que por el “monopolio de alimentos de República Dominicana” se fijan precios que no corresponden con lo estimado, excluyéndolos del sistema, a la vez que los obliga a despabilarse más patrimonio y bienes para poder cumplir con las demandas de cosecha que exige la institución.
“Es urgente que el gobierno tome cartas en el asunto, que el Tarea de Agricultura sea capaz de poner el oreja en estas organizaciones”, dijo Graciano Jiménez, presidente del Consejo Franquista para la Defensa del Comercio (Conadeco). Agregó que es fundamental tomar acciones conjuntas como pilares de la seguridad alimentaria.
Con un llamado de necesidad al presidente de la República, Luis Abinader, exhortaron que esta situación sea solucionada o de lo contrario harán huelgas en distintas provincias del país.
Responden a productores
Aclararon que estos permisos son necesarios para el país, ya que desde el mes de julio hasta diciembre de 2025 se deberán importar cerca de de 600 mil quintales de cebolla, contradiciendo las declaraciones recientes de los productores de cebolla en Azua, de que hay suficiente producción franquista.
Según su inventario, se estima un consumo de 110 mil quintales mensuales que con los meses recientes no asegura a la demanda franquista.
“Casi nada podemos montar al próximo mes con cebollas de producción locorregional. El asonada que nosotros hicimos determina que tenemos cebolla para el mes de julio y agosto”, sostuvo Saulo Defecto.
De igual forma, recordaron la deuda que la dependencia del Estado tiene con más 600 productores de cebolla distribuidos en las provincias de San Juan, Peravia y San Cristóbal de cosechas anteriores que supera los RD$200 millones de pesos.
“El profesión no se digna a pesar de las promesas constantes para avalar”, afirmó Montero.





