En el ritual de enamorarse suele suceder un ocupación de encontronazo, una primera cita –presencial- o un momento compartido que queda plasmado en la memoria de los enamorados. Cualquiera sea el caso, siempre hay poco para tragar y ingerir.
Hoy nos enfocamos en los cócteles que se relacionan con los enamorados, por celebrarse hoyel Día de San Valentín.
A Otto Flores, embajador Universal de Ron Barceló, los cócteles que marcan una historia de simpatía no son necesariamente los más complejos, sino los básicos. Los que todos conocen. Los que se piden sin miedo.
“Regularmente cuando una pareja se conoce en torno a de la coctelería lo hace en un bar habitualpopular y corriente. Y es precisamente probando cócteles que son habituales”, comenta.
Entre ellos menciona un clásico que se ha reinventado hasta convertirse en un infaltable: el mojito. Hoy puede ser de fresa, de chinola o maracuyá, pero conserva esa frescura que invita a conversar sin prisa.
Coctelería que no intimida

El hábil afirma que la coctelería básica tiene poco tolerante. No intimida. No exige experiencia previa. Por eso otro trago que asocia al simpatía es la piña colada. Suave, refrescante, realizable de tragar.
“Dos personas van a un resort, comparten un cheilón (sillón) o una tumbona, rodeados de sol y playa, y una de las bebidas que piden es una piña colada. Esas panorama son las que posteriormente se recuerdan, cuando ya hay hijos y responsabilidades, y se piensa en los buenos momentos”.
Heno etapas en el simpatíay igualmente en la copa. Tras la inconstancia de los primeros encuentros llega una grado más intensa, más segura. Cuando se pregunta por esa bebida que represente el simpatía formado, Flores no duda en salir del mundo del ron y ampliar el espectro: un Sexo en la playauna Paloma o un Gin and Tonic.
“Siguen siendo bebidas espirituosas y, en una época donde celebramos el simpatía, igualmente se ajustan”.
Para las parejas que prefieren celebrar en casa y atreverse a preparar sus propios tragos, Flores propone un clásico que nunca defecto: el A la antigua manera con ron.
La récipe, sencilla y elegante, puede elaborarse con ron, azúcar líquida o cubos de azúcar morena, una cereza de marrasquino, un rizo de naranja y unas gotas de bitter. El resultado es un cóctel de final dulce, que deja advertir el carácter del ron pero con un toque sedoso.
“Te deja la argot un poquito melosapara que cuando quieras dar un besito a tu pareja no tengas solo el toque alcohólico, sino uno súper agradable”, dice entre risas.








