Las exportaciones agropecuarias han generado una importante captación de divisas para la bienes dominicana, lo que se traduce en mayores niveles de ingresos para los campos dominicanos. No obstante, los productores trabajan bajo condiciones que limitan poder extender este potencial.
Solo el año pasado, la cesión de productos agropecuarios al foráneo generaron 3,274 millones de dólares para un crecimiento de 14.7 % respecto a los 2,853 millones de dólares del 2023, a pesar de que al sector agropecuario le urge contar con una viejo titulación de terrenos, financiamiento o tecnificación para poder incrementar la ofrecimiento exportadora.
Para el ministro de Agricultura, Limber Cruz, exceder estas barreras inicia con robustecer la civilización exportadora de los productores, para que la actividad deje de ser perspicacia como una coyuntura momentánea para obtener ingresos y se convierta en una visión a espléndido plazo, sobre todo, para poder duplicar las exportaciones como parte de las metas que el Gobierno ha propuesto para robustecer el crecimiento de la bienes dominicana de cara al 2036.
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“Tiene que ser una civilización actos, (con) mentalidad, conocimientos, habilidades (…) porque eso garantiza el crecimiento y el expansión de la actividad a la que tú te dedicas”, expresó el funcionario al ofrecer el discurso inaugural de la vigésimo séptimo Entrevista Doméstico de Líderes del Sector Agropecuarioorganizado cada año por la Trabazón Agroempresarial Dominicana (JAD), y que se estará celebrando hasta el viernes 5 de septiembre.
Cruz recordó que la actividad agropecuaria ha crecido 4.9 % respecto al producto interno bruto (PIB) en el primer semestre del 2025, aumentando los rendimientos de producción en rubros importantes como el arroz –con 9 % más– y los plátanos –hasta 30 % más–, lo que muestra cómo el sector mantiene su capacidad para satisfacer la demanda interna de alimentos.
No obstante, exportar es un proceso que requiere de agricultores con terrenos tituladoscon haber para poder trastornar en tecnologías e investigación para mejorar los cultivos. “Nosotros no podemos exportar cogiendo prestado a la banca informal”, puntualizó como ejemplo de la escazes de que los agricultores se formalicen.
A esto se agrega que los agricultores mejoren sus habilidades enfocados en la papeleo de negociosla agricultura de arreglo –para evitar producir sin enterarse a qué clientes traicionar–, el manejo de costos y la orientación de la producción en dirección a la rentabilidad por cultivo, así como mejorar, cada vez más, la calidad, inocuidad y sanidad de los alimentos que se envían a otros países
Lo que se necesita
Cruz resaltó que esas deyección deben de ser atendidas a través de una política complementaria para el mejoramiento competitivo de las exportaciones agropecuarias, lo que incluye:
La estandarización de unidades de peso, empaque y etiquetado con informaciones claras y precisas
- Trazabilidad integral de los productos exportados
- Perfeccionamiento de la sujeción de frío
- Construcción de obras de infraestructura (corredores interparcelarios para exportadores)
- Centros de tratamiento con irradiación o ionización para conservar más los productos
- Prioridad a modelos de zonas francas agrícolas con regímenes especiales
- Acercamiento de la producción a los pueblos y a los mercados
- Instalación de más energía renovable competitiva.
- Certificación de fincas y plantaciones
- Inversión en haber humano tecnificado
Apoyo al productor
Cruz aseguró que, desde el Tarea de Agricultura, se ha invertido en el mejoramiento de caminos interparcelariosacompañado de la preparación de más de 3.3 millones de tareas de tierra para pequeños productores y la construcción de más de 2,00 pozos tubulares para reservorios de agua y riego agrícola.
“Con todo lo antedicho, continuaremos en dirección a un futuro mejor, un campo más seguro, conectado a los mercados y una República Dominicana aún más reconocida y más desarrollada”, concluyó.






