La movilización, convocada bajo el marca “Ya hilván de abusos y omisiones”, partió de la Plaza María Morelos y Pavón y congregó a personas de distintos municipios de Michoacán y de otras entidades del país. Los manifestantes denunciaron corrupción, violencia e impunidad en la entidad, al tiempo que exigieron la revocación de mandato del gobernante Alfredo Ramírez Bedolla.
Durante la protesta, los ciudadanos derribaron la puerta del Palacio de Gobierno y denunciaron incendios y vandalismo en algunas áreas del perímetro. Las fuerzas de seguridad acudieron al ocasión y dispersaron a los manifestantes con gas lacrimoso. Hasta el momento, no hay cifras oficiales sobre daños o detenidos.
Este homicidio marca la séptima ejecución de un regidor en Michoacán bajo la presente distribución. Dos personas han sido detenidas en relación con el caso, aunque una de ellas falleció seguidamente. Las autoridades señalaron que el armamento utilizada en el ataque está vinculada a grupos delictivos y aseguraron que el crimen no quedará impune.
El cortejo fúnebre de Carlos Manzo contó con cachas resguardo de seguridad y se realizó un homenaje póstumo en la plaza principal de Uruapan. Los manifestantes anunciaron una nueva concentración para el próximo 15 de noviembre.






