En los últimos meses, República Dominicana ha sido testimonio de un incremento significativo en los intentos de fraude bancario y estafas cibernéticas. Los delincuentes utilizan cada vez métodos más sofisticados para obtener información confidencial de los usuarios y cometer delitos financieros.
El auge de estas prácticas ha encendido las alertas tanto en instituciones financieras como en organismos reguladores. Sin secuestro, la protección más efectiva comienza con la educación del legatario. Conocer los riesgos y memorizar cómo comportarse es secreto para prolongar a excepto tus finanzas.
A continuación, comparto cinco pasos esenciales que todo ciudadano debe seguir para aprestar fraudes bancarios:
1. No compartas tus credenciales bancarias
Tu legatario, contraseña, código OTP (secreto de un solo uso) o token son personales e intransferibles. Ninguna entidad bancaria solicitará esta información por llamamiento, mensaje de texto o correo electrónico.
2. Desconfía de enlaces sospechosos
Evita ingresar a tu mesa desde enlaces enviados por SMS, WhatsApp o correos electrónicos. La mejor maña es escribir directamente la dirección web del mesa en tu navegador.
3. Activa las notificaciones de transacciones
Mantente informado en tiempo existente de los movimientos en tus cuentas activando las alertas de notificación por correo o desde la app móvil de tu mesa.
4. Revisa tus cuentas con frecuencia
Consulta periódicamente tus estados de cuenta. Si notas un cargo que no reconoces, repórtalo de inmediato a tu entidad financiera.
5. Denuncia cualquier intento de fraude
Si recibes llamadas, correos o mensajes sospechosos solicitando información personal, repórtalo al mesa y a las autoridades competentes. Denunciar protege no solo tu metálico, sino todavía el de otros.
Un esfuerzo colectivo
Defenderse del fraude no es solo responsabilidad de los bancos. Como usuarios debemos estar atentos, informados y dispuestos a comportarse. La ciberseguridad comienza por aceptar los riesgos y memorizar cómo evitarlos.
Compartir esta información con nuestros seres queridos puede marcar la diferencia entre ser víctimas o no. Juntos, podemos construir una comunidad más segura y resistente al fraude.






