La situación del sector eléctrico dominicano apunta a ir de mal en peor. No solo es por la coyuntura presente de ocurrencia de apagones con más frecuencia y extensión que en meses pasados; es por el hecho de que el costo de ese servicio aumenta en una proporción mucho decano que el incremento de la propuesta con almohadilla a los niveles de demanda de coexistentes.
Eso se pone de manifiesto en el suministro de electricidad. Las autoridades aseguran que en la contemporaneidad la cantidad de energía suministrada es superior a la que se suministraba en 2019, antiguamente de la pandemia del covid-19 y en la trámite público aludido.
Incluso, el presidente Luis Abinader, en respuesta a una pregunta del periodista Dany Alcántara, afirmó el 1 de septiembre en LA Semanal: “Cuando nosotros llegamos al Gobierno. Esto lo he mencionado y lo quiero repetir, el pico de energía era de unos 2,740 megavatios. Hoy es de 4,100 megas. Hemos podido satisfacer, especialmente muchas con renovables. Por eso no hay endeudamiento durante el día”.
Esa diferencia en la demanda de energía abastecida implica un aumento de 49.6% ahora sobre lo que se demandaba en 2019-2020. Sin requisa, las estadísticas del Profesión de Energía y Minas (MEM) indican que en 2024 la negocio de energía para aprovisionar la demanda por parte de las empresas distribuidoras de electricidad Edenorte, Edesur y EdeEste (EDE) fue de 20,391 gigavatios (Gwh). Esto es un 30% más que en 2020, cuando la negocio de energía de las EDE fue de 15,674 Gwh, y un 34.5% más que en 2019.
Incluso, si se toma como narración la energía comprada en los primeros cinco meses de este año en comparación con los primeros cinco meses de 2020, se tiene que el incremento a la momento es de un 20.9%, no de un 49.6%. La razón es que el presidente Abinader se refiere a consumos “pico”, no a la demanda regular constante, que, si adecuadamente ha aumentado, no es en esa proporción.
Costo para el Estado
Pero las cifras oficiales todavía ponen de manifiesto que el costo para el Estado, en aportes para subsidiar el endeudamiento de las EDE ha sudo proporcionalmente decano al costo y la cantidad de energía comprada el año pasado en comparación con la que se compró en 2019 o 2020.
Los informes del MEM indican que en 2019 el Gobierno gastó en subsidio al endeudamiento de las EDE US$728.1 millones, mientras que para el 2024 el aporte fue de US$1,554.6 millones. Eso indica un incremento de un 113.5%, muy por encima del 34.5% en que aumentó la cantidad de energía comprada en 2019 o del 30% en comparación con la de 2020, o del 49.6% a que hacen narración las autoridades sobre el incremento de la demanda pico desde esos abriles a la momento.
Incluso, si se compara el subsidio de 2024 con el de 2020, el incremento es de un 168.6%, conveniente a que en el año de la pandemia el subsidio fue último que en 2019, con un aporte de US$578.6 millones, lo cual pone más de manifiesto que el costo de la energía servida actualmente no se justifica.
Precio de negocio
Se pudiera argumentar que el incremento del subsidio es por factores externos como el incremento de los precios de los combustibles de coexistentes, y que eso se refleja en la obligación de más boleto para la negocio por parte de las EDE.
Pues resulta que, si adecuadamente el precio de negocio de energía se ha incrementado, la efectividad es que la diferencia no justifica el costo del Estado en subsidio para permanecer un servicio que actualmente se nota más deficiente que en el pasado, ya que la combinación de precios y cantidad de energía comprada en los períodos comparados, tomando en cuenta los títulos de cada momento, demuestran la deficiencia administrativa.
De acuerdo con las estadísticas oficiales publicadas por el MEM, en 2024 las EDE compraron energía a un precio promedio de 15.10 centavos de dólar por kilovatio hora (USc/Kwh), mientras que en 2019 el precio al que compraron las EDE fue de 12.89 USc/Kwh.
Entonces, si se multiplica la cantidad de energía comprada en 2019 por el precio de traspaso de ese año y se hace lo mismo con los indicadores de 2024, se tiene que el incremento en costo, adyacente a la cantidad de coexistentes comprada, es de un 57.6%, es sostener, escasamente la parte de la proporción de 113.5% en que creció el desembolso en subsidio eléctrico por parte del Estado.
Esas cifras dejan ver que el elevado costo que representa para el Estado el subsidio al sector eléctrico no se debe específicamente a factores de precios de coexistentes y de aumento de la propuesta, sino a otros principios vinculados con la operatividad y trámite de las EDE en los últimos cinco abriles, provocando que el precio del endeudamiento en millones de dólares se haya triplicado en promedio anual.
La prueba está en los números
En 2019 las EDE facturaban el 73% de la energía que compraban, para una pérdida irrecuperable de un 27%, y de esa cantidad facturada cobraban el 96.4%, para una pérdida total acumulada de 30.6%.
En tanto que, para el 2024, las EDE facturaban el 61.9% de la energía que compraban, para una pérdida irrecuperable de un 38.1%, y de esa cantidad facturada cobraban el 94.2%, para una pérdida total acumulada de 43.9% (actualmente es decano).
Eso, a pesar de que, a partir del año 2021 la tarifa eléctrica fue aumentada en una proporción que rondó el 22% en promedio, es sostener, que las EDE venden la energía más cara desde esa momento y aun así, sus pérdidas han aumentado y la proporción de su endeudamiento es mucho decano que el impacto de la relación aumento de costos y de suministro de energía.






