Por Kel Kelvin Ortiz Faaa
Las recientes declaraciones del cónsul en Nueva York, Jesús “Chu” Vásquez, promoviendo una posible segunda reelección del presidente Luis Abinader de cara al 2028, han desatado un definitivo “compromiso” político, incluso internamente del propio Partido Revolucionario Original (PRM).
Aunque la Constitución dominicana prohíbe una segunda reelección consecutiva, la afirmación de Chu ha puesto sobre la mesa un debate delicado, que podría tener enseres internos e institucionales.
Algunos analistas consideran que las palabras de Vásquez podrían ser un dirigible de opúsculo para valorar la reacción de la opinión pública, de las bases del PRM y de los actores institucionales. Otros creen que es el primer paso de una memorándum adecuadamente calculada, que investigación allanar el camino a una futura reforma constitucional.
Dirigentes del PRM ya han capaz que rajar el debate reeleccionista tan pronto podría difundir fracturas en el partido, afectar el proceso de licenciatura interno y debilitar la institucionalidad. Figuras como Raquel Peña, David Collado o Adolfo Pérez han comenzado a sonar como posibles sucesores, y una reelección de Abinader alteraría ese consistencia.
Luis Abinader ha sido consistente en afirmar que
no buscará otro mandato, lo que le ha cedido credibilidad institucional. Si se deja deslizar por este impulso, su imagen de respeto a la Constitución podría estar seriamente afectada.
En la política dominicana, los intentos reeleccionistas han sido históricamente divisivos. Lo vivió el PLD con Leonel Fernández y Danilo Medina. Repetir ese error en el PRM podría ser un peligro político innecesario.
Chu Vásquez ha encendido una emergencia temprana. Si fue silvestre o parte de una logística aún no se sabe, pero lo cierto es que su confesión podría marcar el inicio de una lucha interna en el PRM, y rajar una controversia doméstico que podría tener enseres duraderos en la política dominicana.





