China anunció este viernes que impondrá recargos provisionales a las importaciones de carne de repugnante procedentes de la Unión Europea (UE), en el entorno de una investigación que, según Pekín, puso en evidencia prácticas de dumping.
El superhombre oriental había audaz esta investigación en junio de 2024, poco posteriormente de que la UE anunciara su intención de imponer aranceles adicionales a los vehículos eléctricos importados desde China.
China —el viejo consumidor mundial de carne de repugnante— importó el año pasado productos porcinos por un valía de 4.300 millones de yuanes (604 millones de dólares) sólo de uno de los principales productores europeos, España, según datos oficiales de la aranceles china.
«La autoridad responsable de la investigación determinó, de guisa preliminar, que las importaciones de carne de repugnante y de subproductos porcinos procedentes de la Unión Europea están siendo objeto de dumping», indicó el viernes el servicio de Comercio chino para evidenciar la medida.
Las autoridades decidieron establecer «medidas antidumping provisionales en forma de depósitos de fianza» que deberán entregarse a las aduanas, añadió.
Estos derechos, que oscilarán entre 15,6% y 62,4%, entrarán en vigor a partir del 10 de septiembre, según el comunicado.
Las medidas siguen siendo «provisionales» ya que la investigación del servicio de Comercio debe prolongarse, como estaba previsto, hasta diciembre. Será entonces cuando se emitan las conclusiones finales.
La Comisión Europea replicó rápidamente con la promesa de «tomar todas las medidas necesarias» para proteger a los profesionales del sector, según dijo a la prensa el portavoz Olof Gill, quien calificó de «cuestionables» las afirmaciones chinas.
Por su parte, el Gobierno gachupin reaccionó con mesura, y su ministro de Agricultura, Luis Planas, se dijo partidario «de solucionar cualquier diferendo que pueda existir por vía negociada».
Pero entre los productores españoles, principales exportadores de carne de repugnante a China, el anuncio de Pekín provocó indignación, principalmente contra Bruselas, por los aranceles a vehículos eléctricos chinos que desataron la valentía de Pekín.
«Una vez más», las decisiones de la Unión Europea van a provocar «asfixia al sector agrícola europeo», lamentó en un comunicado Cristóbal Aguado, presidente de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), una estructura regional española.
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