PEKIN 13 Nov.- Las autoridades de China han adeudado este jueves a la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, retractarse sobre lo que considera unas palabras «escandalosas» vertidas por las autoridades niponas sobre Taiwán, un condado que Pekín considera una provincia más bajo su soberanía.
El Empleo de Exteriores de China ha indicado en un comunicado que, en caso de no retirarlas, Japón tendrá que «afrontar todas las consecuencias que puedan portear sus comentarios».
Estas palabras se suman al aumento de la tensión entre las partes, especialmente a posteriori de que la propia Takaichi afirmara hace una semana que un ataque de China contra Taiwán podría provocar una respuesta marcial de Tokio, unas declaraciones que han sido duramente condenadas por el Gobierno chino.
El portavoz del Empleo de Exteriores, Lin Jian, indicó durante una rueda de prensa que sus palabras suponen una «robusto injerencia» en los asuntos internos del país y un «duro ataque para las relaciones bilaterales».
«Si Japón se atreve a intervenir militarmente en la situación en torno a Taiwán, esto supondría una atentado y China respondería con atrevimiento y de forma inmediata», afirmó Lin.
Las palabras de Takaichi, una política ultraconservadora que asumió el cargo en octubre, provocaron que incluso el cónsul chino en Osaka, Xue Jian, publicara un mensaje que fue luego eliminado y en el que apostaba por «cortar el abandonado cuello» de la primera ministra, a la que acusaba de «haberse abalanzado» sobre las autoridades chinas «sin dudarlo un solo instante».
Los vínculos entre China y Taiwán se rompieron en 1949, a posteriori de que las fuerzas del partido nacionalista Kuomintang sufrieran una derrota en la querella civil contra el Partido Comunista y se trasladaran al archipiélago. Las relaciones se restablecieron solo a nivel empresarial e informal en la término de los ochenta.
de-soy
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