
Lo he dicho muchas veces: los productos que vemos en el mercado rara vez son saltos visionarios. La mayoría de las veces son espejos. Reflejan los hábitos, los atajos, los miedos y los pequeños comportamientos cotidianos de las personas. El diseño sigue al comportamiento. Siempre lo ha hecho. Piénselo. Probablemente conozca al menos a una persona que ya utilice ChatGPT para preguntas relacionadas con la sanidad. No ocasionalmente. Regularmente. Como segunda opinión. Como un puesto para poner a prueba las inquietudes antaño de expresarlas en voz adhesión. A veces incluso como terapeuta, confidente o espacio donde la vergüenza no existe. Cuando los hábitos se vuelven consistentes, las empresas dejan de observar y comienzan a construir. Por otra parte…
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