Miami.-La actriz Charlize Theron marca todas y cada una de las casillas del mito que se siempre arman en la vida de un renombrado.
La sudafricana, que ayer jueves 7 de agosto cumplió los 50 primaveras convertida en una de las actrices imprescindibles de este siglo, llegó a Los Ángeles con un pasado traumatizado por el trauma, una maleta de tela tan gastada que dependía de unas hebillas para no desbordarse y el billete acoplado para coger un taxi en el aeropuerto y pedirle al conductor que la dejara en el motel más de lance que conociera.
“No tenía nadie. Vivía al día. Una vez tuve incluso que robar pan en un restaurante”, confesaría. Tres décadas a posteriori, con un Óscar y una fortuna estimada en 200 millones de dólares, Theron celebra medio siglo de vida como viva imagen del sueño indiano y, quizá, incluso de su banda más desafiante.
Desde que debutara hace casi 30 primaveras, dirigida en The Wonders (1996) por un Tom Hanks que, por otra parte de ser su padrino profesional, Theron califica de “héroe y coito platónico”, la intérprete ha conseguido perseverar el status de gran fortuna cinematográfica con una carrera singular, heterodoxa e influyente.
Fue de las primeras estrellas de su concepción en atreverse a practicar incluso como productora (series como la prestigiosa Mindhunter (2017-2019) llevan su firma), derribó el obcecación de que las películas de movimiento no podían tener a una mujer como protagonista —ahí están Mad Max: furia en la carretera (2015) y Atómica (2017)— y denunció los cánones discriminatorios del sector.
Actriz
— Historia
Nacida y criada en una finca de Sudáfrica durante los primaveras del apartheid, Theron se marchó del país en 1991, tras ingresar un concurso de modelos que tenía como premio un alucinación a Italia y un acuerdo como maniquí.





