EL AUTOR es periodista. Reside en Santo Domingo.
El presente gobierno que encabeza el Presidente Luis Abinader ha tenido buenas y excelentes iniciativas en procura de que el país avance, se desarrolle y crezca sobre el concepto de servir a la multitud.
Ahí tenemos el mejora turístico, principalmente en Sitio Rojo; Pedernales y Puerto Plata con su trato de presentación de cruceros que a corto y espléndido plazo van a contribuir al crecimiento financiero y sindical de esas provincias.
Debemos comentar además la construcción de carreteras y otras vías de accesos internos interprovinciales que aportan a la movilidad de esas zonas lo que indica que se está modernizando la nación.
Un punto fundamental en el interior de la presente administración es el afán de hacer un aporte más amplio en el interior del sistema del transporte sabido colectivo.
Ahí tenemos los casos del monorriel de Santiago, el medida de Villa Hendidura, su ampliación más alrededor de Punta, Monte Plata.
El Medida de Los Alcarrizos ya a punto de funcionar que unirá gran parte de la haber dominicana entre Oeste- Este para conexionar con el Finalidad y el Sur de la gran ciudad de Santo Domingo.

Esto conllevará necesariamente que la movilidad de personas contribuya a la presentación con facilidad a centros de trabajo los cuales cada día se colocan más lejanos de los centros urbanos.
La carencia de durar rápido, temprano y de poco valor a esos centros laborales públicos y privados es poco que se retraso crezca a espléndido plazo con otro medios de transporte masivos como es el caso de los autobuses públicos y privados.
Ahí entra el sistema masivo de autobuses como el que funciona en varias rutas del Distrito Doméstico, agregándose otras rutas recién inauguradas.
De ahí que viene que hay que certificar el orden en medio del desorden poniendo a los motoristas a respetar la ley de tránsito y no interferir en rutas de guaguas o vehículos sindicalizados.
Tenemos la Winston Churchill como la principal avenida comercial del Distrito Doméstico, los vehículos chatarras del concho fueron sustituidos por autobuses modernos y baratos pero los moto conchos andan por su cuenta por la referida vía.
Ese desorden debe ser solucionado pero no tenemos autoridades competentes para resolver ese difícil problema.
El Presidente de la República no puede estar en todas, para eso nombra funcionarios pero tenemos que el distinguido INTRANT y la DIGESSETT no toman medidas concretas ni asumen sus responsabilidades.
El orden en el interior del desorden es lo que estamos viviendo ahora y eso no es correcto.
Ya es hora de que en el interior del sistema de modernización del transporte colectivo que ejecuta el gobierno de Abinader además sus funcionarios encargados deben tomar iniciativas para ayudar a que haya orden en el interior del desorden del tránsito en que vivimos.
jpm-am
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