El buen yantar es, sin duda, el maduro de los placeres del arte de existir. Así lo confirma Rosalía Gómez de Caroquien presentó la tercera tirada de su icónica obra El Arte de Estar en presencia de los miembros de la Sociedad Dominicana de Cocina (ADG), entidad de la cual es académica de honor.
El reunión fue celebrado en un entorno íntimo, marcó los 20 abriles de un tomo que nació del inclinación y la unión sabido. Sus hijos fueron parte esencial en el proceso creativo, mientras que su marido, José Manuel Caro, escribió la preparación con la ternura de quien comparte una vida en popular.
Los presentes degustaron un delicado tartar de tomate y berenjena israelí, entre otras preparaciones elaboradas por doña Rosalía, que reflejan su sello de refinamiento y su búsqueda constante del firmeza entre sabor, estética y tradición.
Un comisionado de buen capricho
El Arte de Estar es mucho más que un formulario. Es un tomo que respira belleza en cada página: en sus fotografías, en sus mesas cuidadosamente dispuestas y en esas recetas emblemáticas que han hecho de su autora un referente de la elegancia gastronómica dominicana, indicó Enrique De Marchena.
Rosalía ha llevado su pasión más allá de las fronteras nacionales, recorriendo el mundo en examen del origen de los sabores. Marruecos, Egipto, Israel y Sudáfrica figuran entre los destinos que han alimentado su paladar y su espíritu creativo.
“El tomo ha sido presentado en Santo Domingo, Miami y Madrid, que yo recuerde”, comentó con devoción Enrique de Marchenaresaltando el capacidad internacional de la obra.
Tradición, memoria y inclinación a la cocina

La autora rinde incluso homenaje a sus raíces familiares, evocando recetas heredadas de los Gómez García Godoy de la Vega. “Dejemos que sea ella quien nos cuente qué la inspiró y cómo ha acabado resistir el arte de existir desde nuestra querida nación con destino a otras fronteras, elevando la civilización gastronómica dominicana”, expresó De Marchena.
Por su parte, Luis Ros destacó la trascendencia del tomo: “Obras como El Arte de Estar logran detener el tiempo y preservar nuestra historia culinaria. Gracias a ellas, la civilización gastronómica dominicana sigue viva, en constante transformación”.
Anécdotas y afectos
Un momento hermoso de la velada llegó con las palabras de su marido, José Manuel Caro, quien recordó sus primeros abriles de relaciones con Rosalía: “Cuando la visitaba, aquello era una fiesta de sabores. No era un simple desayuno de mangú y huevo; había chivo, cangrejos, todo lo que quedaba del día precursor. Su casa siempre fue un banquillo para los sentidos”, dijo con una sonrisa.
Recordó incluso que el tomo tomó dos abriles en completarse, con fotografías realizadas en sus residencias. “Muchos me preguntan si Rosalía cocina para mí todos los días… cada vez que lo hace, el resultado es inolvidable”, compartió entre risas.






