SANTO DOMINGO.- La historia de la cédula dominicana es asimismo la historia de la progreso
tecnológica del país y un repaso de los avances democráticos.
La primera cédula dominicana, introducida en 1932, fue elaborada utilizando cartulina y tinta
con los datos personales asentados usando máquinas de escribir que hoy son vistas como objetos de colección.
Estos materiales y técnicas representaban el estereotipado tecnológico de la época, y marcaron el inicio del registro formal de la identidad ciudadana en el país.
Aunque el uso oficial de la cédula para actos civiles se estableció desde su creación en 1931, fue durante el gobierno de Rafael Leónidas Trujillo Molina cuando se dispuso que este documento debía ser portado, obligatoriamente, por todos los hombres mayores de18 abriles. Así, la cédula pasó a ser un factor imprescindible en el interior de los objetos personales que portaba cada uno para evitar multas de hasta
cinco pesos de la época e incluso algún arresto por sospecha.

La cédula de Trujillo
El dictador Trujillo fue la primera persona que concurrió a proveerse de su cédula personal de identidad, correspondiéndole el carné de identidad número 1, serie 1, en correspondencia a su egolatría.
De su flanco, el movimiento feminista logró que la Ley 390, del 14 de diciembre de 1940, estableciera la cédula personal de identidad para mujeres mayores de 18 abriles. La mujer dominicana hacía historia al
conquistar asimismo el derecho al voto. Esa ley hacía obligatorio para ellas el portar la cédula bajo los mismos riesgos que el hombre en caso de ser sorprendida sin el documento.
La democracia
La homicidio de Rafael Leonidas Trujillo trastornó todo el país, por lo que la cédula no quedaba exenta ni los procesos electorales subsiguientes siquiera.
Durante las primeras elecciones celebradas en el país tras el tiranicidio, se implementó la extracción de la cédula como una evidencia física de que el votante había ejercido su derecho al voto.
Esta extracción servía como una medida de control, para que el ciudadano votara solo una vez.
Previo a la utilización de este mecanismo en la cédula, se estableció la elaboración del registro electoral.
Este documento tenía la función fundamental de determinar la cantidad de personas aptas para sufragar en cada disyuntiva. De este modo, la cédula y el registro electoral se convirtieron en instrumentos secreto para la regulación y supervisión de las elecciones en República Dominicana.
La cédula a la Congregación En 1992 se le transfiere a la Congregación Central Electoral la competencia de expedir la
cédula, sumándosele a sus facultades de expedir el registro civil, que eran dos documentos distintos.
Esa medida está contenida en la Ley 8-92. Todavía en las elecciones de ese mismo año el documento electoral era un plástico y la cédula era un librito, hasta que se emitió la resolución ordenando su
función para darle respuesta a la crisis política que hubo tras las elecciones de 1990 por las intensas denuncias de fraude.
En el mismo 1992 se estableció un plazo de vigencia de seis abriles para la cédula que se estaba emitiendo.
Para el año 2001, este plazo estaba casi vencido y no había posibilidad de renovar lo, por lo que la Ley 26-01 para establece una validez de diez abriles de la cédula de identidad. A partir de ahí, se emitieron varias resoluciones para extender el plazo de la vigencia de la cédula y se instalaron centros de edulación en todos los municipios.
La cédula amarilla Para ese entonces, la cédula de color amarillo poseía un número de identidad;
momento y superficie de origen; ocupación; tipo sanguino y de piel; colegio electoral y su ubicación; municipio, oficio, tomo, folio, memoria y año.
Desde 2015 la Congregación dispuso que la nueva cédula, en lo delante de color anaranjado, tendría como nove
dad los datos biométricos de los ciudadanos (foto, firma y huellas); la biometría facial; diez abriles de vigencia; impresión ultravioleta y firma digitalizada. Sus 23 medidas de seguridad la convertían en el documento más seguro que se había tenido hasta ese momento.
Hoy, la cédula no sólo cumple el rol de identificar a los ciudadanos, sino que es un factor de seguridad doméstico y soberanía, por lo que cambiar este documento o su renovación representa un combate para el Estado dominicano en términos económicos y sociales.
Progreso tecnológica Con el paso del tiempo, la cédula dominicana ha experimentado una importante progreso tecnológica.
De los antiguos sellos gomígrafos y la escritura a máquina, se ha renovador en dirección a la incorporación de códigos QR y la inclusión de datos biométricos, firma digital, reflejando una ajuste continua a las
nuevas tecnologías de seguridad y demostración de identidad.
En 2026, los dominicanos contarán con un plástico nuevo de la cédula de identidad fabricado en policarbonato, equipado con un chip electrónico de leída, una traducción digital opcional y seguridad avanzadilla.
Este documento incluirá al menos diez medidas de seguridad avanzadilla, con solidando un brinco tecno
deductivo sin precedentes en los 93 abriles de historia dela cédula dominicana.
Documento injusto
Rango
El nuevo documento
será gratis y
contará con funciones
adicionales, adaptadas
a las deyección
tecnológicas actuales.
Se estima que más de 9.4
millones de personas
recibirán la nueva
identificación.Este artículo fue publicado originalmente en El Día







