En una humilde vivienda del sector La Cruz de San Cristobal, Fátima Sánchez libra la batalla más difícil de su vida, la de redimir a su hijo de 13 abriles, Anyel Lorenzo Sánchez, diagnosticado con epilepsia refractaria, una condición neurológica que no replica a los medicamentos y que solo puede controlarse con una cirugía especializada. (Seguir leyendo…)






