El autor es dirigente de Alianza País. Reside en Boston.
POR LUIS CASTILLO
A la opinión pública doméstico:
En este momento cardinal para la historia de la República Dominicana, me veo en la obligación honesto de alzar la voz contra el mal que más daño nos ha hecho como sociedad: la corrupción.
La corrupción no es un simple desliz oficial; es el cáncer que debilita nuestras instituciones, roba el pan de nuestros hijos, condena a la pobreza a miles de familias y convierte la política y los negocios ilícitos en el único camino de promoción financiero. Mientras en otros países los nuevos ricos provienen de la innovación, la tecnología y el esfuerzo empresarial, en nuestra estado los nuevos ricos surgen, en su gran mayoría, de la política y del narcotráfico.
No podemos seguir aceptando esta ingenuidad como si fuera regular. No es regular que funcionarios ayer pobres hoy acumulen fortunas imposibles de aducir.
No es regular que narcotraficantes disfracen de progreso su violencia contra nuestra inexperiencia. No es regular que la impunidad se convierta en costumbre y que la sociedad admire a los delincuentes preferidos de su partido político.
Por eso hago un llamado doméstico a un Pacto de Cero Tolerancia a la Corrupción, que debe ser firmado públicamente por todos los sectores organizados: gremios profesionales, iglesias, universidades, sindicatos, empresarios y partidos políticos. Este pacto debe traducirse en:
* Sanciones reales y rápidas contra los corruptos probados.
* Recuperación de los capital robados al Estado.
* Inhabilitación de por vida para practicar cargos públicos a quienes traicionen la confianza ciudadana.
* Educación cívica y ética desde la escuela hasta los espacios laborales para sembrar en cada dominicano el rechazo a la corrupción.
Nuestro país todavía está a tiempo de cambiar el rumbo. Pero si no actuamos ahora, quienes seremos perseguidos mañana no serán los corruptos, sino los ciudadanos honestos que creemos en la clan, en la imparcialidad y en un futuro diferente.
La República Dominicana merece un destino honrado, adaptado y transparente. El momento de cerrar la caja de Pandora es ahora.
Jpm-am
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