Por Luis Felipe Rosa Hernández
Carolina Mejíainternamente de todas las luces que tiene a su beneficio existe una que debe utilizar con prudencia y mucha inteligencia.
Su padre, el expresidente Hipólito Mejía es una luz fulgurante y con demasiada chispa. Como tal siempre ha estado y está presente en su vida. Si ella es una destacada dirigente política con aspiraciones a convertirse en la candidata presidencial del Partido Revolucionario Flamante (PRM) para el año 2028 es básicamente porque fue engendrada y formada bajo la tutela de un hombre del calibre y carisma de Mejía, el político sencillo y sencillo que más se parece al pueblo dominicano.
Claro está, Carolina y su padre son dos personas distintas, con personalidad propia y diferente. Sin incautación, para ella, su padre es una de sus luces principales y dice el pueblo con cabeza, Que si la vela está demasiado cerca ignición al santo y deja de alumbrarlo si está muy remotamente: ¡¡Ni tan cerca que queme al Santo, ni tan remotamente que no lo alumbre!!
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Ese dicho popular encierra una consejo de prudencia. Carolina debe de asumirla con la maduro seriedad si quiere que se cumpla su entusiasta divisa de vida, de que “siempre logra lo que se propone”.
Recordamos que siendo “el cortejo de Gurabo” el candidato presidencial más puntero en las presidenciales del año 2012, las perdió en la recta final, entre otros factores, por las imprudentes declaraciones sobre un segmento del pueblo humilde, aun cuando operaron otros factores como el desbordamiento de la maquinaria del PLD en el poder, dispuesta para evitar su desplazamiento del Gobierno. Simplemente le pasaron el rolo.
Coherente con su proceder político, en ese momento el expresidente, como hombre de Estado, reconoció su derrota demasiado rápido, aun teniendo suficientes evidencias de las travesuras que se hicieron para que no pasara, viéndose todos sus seguidores obligados a frenar su apetito de pelea y seguir por más tiempo debajo y deprimido.
El país se evitó una peligrosa confrontación que hubiese puesto en peligro la estabilidad de sus instituciones.
Ella como mujer de la segunda pubescencia tiene sus propias luces, es una economista brillante. Dirigente connotada de su partido luego de suceder acompañado a Luis Abinader como candidata a la vicepresidencia de la república en las presidenciales del 2016, su gran comienzo en la política.
En el año 2020 se convirtió en la alcaldesa del Distrito Doméstico. Al repostularse en las elecciones municipales, luego de una exitosa diligencia, resultó reelecta por su ingreso valoración.
Por su carisma y don de muchedumbre, Carolina Mejía es, sin lado a dudas, la propuesta de mayores posibilidades del PRM para las elecciones presidenciales de mayo de 2028.






