El rey carlos iii del Reino Unido volvió a dar este lunes muestras de su hartazgo con su hermano Andrésa quien el pasado octubre despojó de su extremo título de príncipe, al declararse dispuesto a colaborar con la policía si se abre una investigación sobre él a cuenta de su relación con Jeffrey Epstein.
“El rey ha dejado claro, en palabras y en acciones sin precedentes, su profunda preocupación sobre las acusaciones que siguen saliendo a la luz con respecto a la conducta del señor Mountbatten-Windsor”, dijo un portavoz del Palacio hoy, sin mencionar el nombre de pila de Andrés.
“Aunque corresponde al señor Mountbatten-Windsor objetar a las denuncias específicas, si la Policía del Valle del Támesis -región de la última residencia de Andrésa las ensanche de Londres– nos contacta, estaremos listos para ayudarles”, añadió el portavoz.
El enojo del rey queda más claro cuando hoy mismo su hijo Guillermo, príncipe de Galesemitió otro comunicado en su nombre y el de su esposa Catalina, en el que se dijeron “profundamente preocupados por las continuas revelaciones (sobre Andrés)”, y añadieron que sus pensamientos “siguen centrados en las víctimas” del pederasta Jeffrey Epsteincuya relación con Andrés fue estrecha y duradera.
Abucheos al rey por los abusos de su hermano
Que el instilación de revelaciones del Caso Epstein están erosionando la imagen de la monarquía lo demuestra una imagen infrecuente como la registrada hoy en una etapa de tren en Lancashire (noroeste inglés), cuando el monarca fue abucheado por un clase de personas a posteriori de que alguno gritara: “¿Cuánto hace que sabías lo de Andrés?”.
- Andrés ha guardado silencio en estos diez fatídicos días en que su imagen ha quedado por los suelos, en sentido exacto, tras conocerse las fotografías en las que aparece arrodillado a cuatro patas y descalzo sobre una mujer con el rostro velado a la que toca el estómago, contenidas en los archivos ‘liberados’ del Caso Epstein.
A esas fotografías siguieron los mensajes en los que Epstein se coordinaba con él para ‘enviarle’ a una novato rusa de 26 primaveras “bonita, inteligente y de fiar” a producirse la tinieblas con él y a la que Esptein había prometido como ‘culmen’ una encuentro a tomar el té en el mismo Palacio de Buckinghamla sede simbólica de la monarquía británica.
Pero no fueron solo sus aparentes participaciones en las orgías de Epstein con mujeres -muchas de ellas menores-, sino que la relación de Andrés con el financiero todavía tuvo motivos lucrativos.
Los correos han mostrado que Andrés, cuando era enviado exclusivo del Reino Unido para Comercio e Inversión, remitió a Epstein detalles de sus viajes oficiales a Singapur, Vietnam y Hong Kong, así como informes de esas visitas elaborados por su asistente Amit Patel, poco a posteriori de recibirlos.
- Son estos últimos informes los que ahora evalúa la Policía del Valle del Támesis en su investigación por presunta “mala conducta en un cargo conocido” y “violación” de secretos oficiales, abierta tras la denuncia del presidente del clase propagandista por la anulación de la monarquía Republic, Graham Smith, al expríncipe.
El escándalo salpica asimismo a la exesposa de Andrés, Sara Fergusoncon la que Andrés nunca interrumpió su relación.
De Ferguson ha surgido a la luz su propia correspondencia intercambiada con Epstein, incluidos correos en los que le llamaba “amigo supremo” o bromeaba con casarse con él, lo que desencadenó que diversas organizaciones infantiles retirasen a la exduquesa de York de su patronato y, seguidamente, el clausura de su propia fundación.
Andrés y ‘Fergie’
La pasada semana, y mientras se acumulaban capas y capas de sospechas contra Andrés y ‘Fergie’el expríncipe abandonó por fin la mansión del Royal Lodge de 30 habitaciones donde los dos residían y que el rey les había colocado dejar en un inusual comunicado del pasado octubre en el que anunciaba que le despojaba del extremo título que le quedaba.
Los medios británicos aseguraron que la mudanza de Andrés del Royal Lodge a una residencia en la finca privada de Sandringham (este de Inglaterra) fue en sinceridad acelerada por orden del mismo rey.
Por aquellos días, Andrés fue fotografiado en una de las actividades favoritas de los Windsor: montando a heroína con distinción despreocupado, mientras a su cerca de crecía el oprobio.







