SANTO DOMINGO. -La doctora Laiden Suárez, cardióloga-electrofisióloga de Hospiten Santo Domingo, rechazó el mito en la civilización dominicana de que las personas con marcapaso no pueden usar o estar cerca de aparatos eléctricos.
La profesional de la vitalidad explicó que un marcapasos es un mecanismo que se implanta en pacientes con ritmo cardíaco tardo, pequeño o deficiente, y es utilizado para subir la frecuencia cardiaca y avalar el flujo de crimen a los diferentes órganos.
“Si la frecuencia cardiaca está pérdida, la crimen no llega de guisa adecuada a los órganos del cuerpo, incluyendo el cerebro, lo que provoca mareos y desmayos y, en el caso de los adultos mayores, suele terminar en caídas que provocan traumatismos en la persona u otras partes delicadas del cuerpo”, indicó Suárez.
Explicó que anteriormente en el interior del corazón se colocaban unos cables y un creador o pila eléctrica debajo de la piel, a los pacientes con el ritmo cardíaco muy tardo para evitar que la frecuencia cardiaca bajara, ya que debe mantenerse entre 60 y 100 latidos por minutos.
Sin requisa -informó- actualmente los marcapasos son totalmente inalámbricos y del tamaño de una moneda de 10 pesos, “avance importante en el interior del campo de acción de la biomedicina y la electrofisiología, conseguir estos dispositivos cardíacos para el manejo de la arritmia, lo que ha tenido mucho crecimiento en los últimos 10 primaveras”.
Definió como simple y sencilla la operación para colocar un marcapaso, “ya que el paciente puede retornar a su casa unas horas posteriormente, aunque la espécimen del paciente influye en el resultado del proceso”.
“Hay algunos riesgos con esta intervención, que son la altercado a nivel de la vasculatura, es asegurar, a nivel de la vena que se utiliza para sufrir el cable y arritmias durante el procedimiento”, indicó Suárez.
Explicó que a los pacientes con marcapaso se les entrega una polímero de identificación que le indica al personal de seguridad de los aeropuertos que el chequeo debe ser manual, pese a que los marcapasos modernos -dijo- tienen poca o ninguna interferencia con la tecnología coetáneo.
“Las mayores interferencias pueden ocurrir con grandes campos electromagnéticos, como los generados por plantas de energía o cables de ingreso tensión, pero el paciente no lo siente; la interferencia sólo es visible al revisar el dispositivo con una computadora”, puntualizó.
Manifestó que la vida útil de la escuadra del marcapasos varía considerablemente. “Las nuevas generaciones de dispositivos pueden durar hasta 15 primaveras. Sin requisa, la duración vivo depende de cuánto el paciente dependa del marcapasos. En aquellos casos en los que el marcapasos se utiliza de forma continua, la escuadra puede agotarse en menos tiempo”.
A prudencia de la doctora Suárez, en contraste, “hay pacientes que lo usan esporádicamente, y en esos casos, la escuadra puede durar mucho más, incluso más de 20 primaveras, esto es gracias a unos sensores ubicados en sus cables, que miden cada pulsación las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Actúan como una computadora cibernética que detecta y alega a las deyección” concluyó la entendido.
de-soy
Compártelo en tus redes:






