Por María Del Mar Camilo Caram
Una vida dedicada al servicio divulgado y al incremento doméstico. Hoy honro la memoria de mi antecesor Shgede Guillermo Caram Herrera.
Su partida me deja conmovida y agradecida por su vida, que fue un certificación de dedicación, estudio y afición de servicio constante.
Fue ingeniero civil, planificador regional y ocupó funciones como secretario técnico de la Presidencia, ministro de Finanzas y gobernante del Bandada Centraladicionalmente de docente, asesor y articulista incansable. Su compromiso con el incremento doméstico nunca se limitó a los cargos que ocupó; incluso, en sus últimos primaveras seguía aportando ideas y reflexiones a la opinión pública con soluciones prácticas para los retos del país.
Puede observar: Amigos y familiares recuerdan vida Caram
Pero su delegado no se resume en títulos ni cargos. Presente con cariño cuando me acompañó a estudiar historia dominicana. Gracias a cómo narraba los sucesos, logré comprender mejor nuestra historia y pasé con buena nota mi examen. Además atesoro las conversaciones cuando le preguntaba sobre el funcionamiento del Estado y respondía con dialéctica clara, pragmatismo y sentido popular.
Su ejemplo de estudio y servicio constante lo veo incluso en su hermana, mi tía abuela Magaly Caramy me inspira a seguir preparándome para aportar a la sociedad con las herramientas necesarias. Recientemente compartí con él mi carta de motivación de estudios, y me dijo que nunca había querido aceptar que me gustaba la política. En ese momento comprendí que hay muchas formas de participar en política buscando el proporcionadamente popular. Como tribu, tenemos una vena de responsabilidad social que se debe a él; yo, desde la distribución pública, por el momento busco continuar ese delegado aportando a través del observación de datos para toma de decisiones basadas en evidencia.
En una entrevista universitaria me dijo que siempre se preguntaba qué más podía hacer por los demás y por su tribu, aun cuando cada uno tomaba su propio camino. Esa persistente motivación por ayudar y aportar, tanto en lo personal como en lo divulgado, marcó su vida hasta el final.
Hoy, en mi propio trayecto en el servicio divulgado, me llevo de él la certeza de que servir no es una etapa ni una profesión: es una afición permanente. Su ejemplo me inspira a seguir construyendo mejores oportunidades para la preliminares y para nuestro país.
Antepasado, fuiste un ser humano sin nalgas que pisen.







