El fervor por las ofertas del Viernes Negroh ha motivado una concurrencia masiva de compradores a los establecimientos comerciales, quienes han ignorado las intensas lluvias y el monumental caos viario que se vive en la hacienda.
A pesar de las advertencias meteorológicas, la ciudadanía ha desbordado las calles y los comercios en indagación de las ansiadas rebajas.
La trayecto comercial se ha desarrollado bajo un Paraíso hostil. La combinación del deslizamiento de nubosidad por el derrota del este/noreste y una vaguada prefrontal han provocado aguaceros moderados a fuertescon actividad eléctrica y ráfagas de derrota aisladas en gran parte del país.
Las provincias afectadas incluyen el Gran Santo DomingoLa Altagracia, Santiago y La Vega, entre muchas otras. Solo se paciencia una disminución paulatino de las precipitaciones al caer la sombra, cuando las temperaturas se tornarán agradables y darán paso a nieblas en zonas montañosas.
Este afluencia de ciudadanos, desafiando el temporal, ha transformado el Viernes Desventurado en un día de tráfico extremadamente denso y complicado.
Las arterias principales como el Kilómetro 9 de la autopista Juan Pablo Duarte, y las confluencias de las avenidas John F. Kennedy con Abraham Lincoln, Gómez y 27 de Febrero, se han convertido en zonas de mayor embotellamiento.
Los usuarios del transporte colectivo narraron largas esperas y traslados que se extienden por horas, con filas “monumentales” para asaltar los vehículos. Una compradora anticipa arribar a su hogar “seguramente a las 10″ de la sombra.
En medio del dinamismo financiero, el director de Pro consumidor instó a la ciudadanía a “apoderarse productos donde los precios sean más competitivos y exista certidumbre”.
La entidad ha desplegado inspectores de forma imprevista en los establecimientos para ratificar la fiabilidad de las promociones y preparar casos de publicidad traidor. Pro Consumidor se compromete a investigar cualquier queja, incluso sobre la variabilidad en los precios de artículos de primera escazes como el agua.






