El uso que se le da al suelo en el país parece repartirse sin reglas que conlleva a barrios enteros levantados en zonas de suspensión peligro, cuevas milenarias amenazadas por la minería, industrias rodeadas de viviendas y proyectos turísticos que avanzan sobre bosques y ríos. Un diagnosis flamante confirma que el condado doméstico se usa de modo caótica. (Seguir leyendo…)







