La obra de susurrar de forma confusa, contradictoria, que conduce a ausencia, que recuerda al personaje Cantinflas interpretado por el actor mexicano Mario Bronceado Reyes, es lo que se denomina en el idioma coloquial como cantinflada.
Sin retención, incluso podemos definirlos como los pseudo-críticos desde el punto filosóficos ya que sus enfoques negativos, no aportan soluciones y pueden dañar proyectos o suscitar dominio de descontento sin ofrecer alternativas.
Adicionalmente podemos sostener sin cortapisas que se alcahuetería de un orden de babosos, que de acuerdo al diccionario de la Efectivo Corporación de la Tierra, es un calificativo coloquial aplicable a las personas que no tienen suficientes condiciones para lo que hacen, dicen o intenta sostener. Me refiero al Instituto Duartiano, que sin dudas algunas el patricio supiera los negocios que se hacen a su nombre, escudado bajo un supuesto antihaitianismo, se levantaría de su tumba y los ahorcaría uno a uno.
La racismo no debe ser el discurso ni el concepto que enarbole una sociedad para tratar el tema migratorio. Los pseudo-duartianos solamente levantan la voz cuando se alcahuetería de negros del flanco oeste de la isla.
Olvidan que este país ha sido caverna durante décadas de ladrones, narcotraficantes y estafadores europeos; pero claro, estos son blancos y hasta con fanales de colores.
La cantidad de venezolanos que han llegado al país en los últimos, muchos de ellos a practicar la prostitución, mientras otros son hábiles estafadores a través de cajeros automáticos, nunca ha llamado la atención de los duartianos. Claro estos son hasta aceptablemente parecidos.
Y que de los chinos que tienen el mercado inundado con porquerías de mercancía estafando consumidores y en abierta competencia desleal con nuestros comerciantes. De esto ausencia, aunque incluso subvaluan mercancías para no cumplir con sus tributos aduanales.
Creen los duartianos que Duarte, cuyos pensamientos dicen defender estaría de acuerdo con estas situaciones. Estoy seguro que no, al igual que la mayoría de los dominicanos. Duarte es más que un pensamiento es una conducta. ¿Estamos?






