EL AUTOR es abogado. Reside en Santo Domingo.
Cándido Gerón, uno de los ilustres señores de la civilización dominicana, nacido hace 77 primaveras en Villa Altagracia, tiene correctamente hato un sitial de honor en el parnaso doméstico. Él ha conseguido construir un camino cargado de aportes significativos en un medio donde es más hacedero subir cuestas empinadas cargando cajas llenas de piedras.
En el morral de su provechosa vida lleva su condición de ensayista, biógrafo, periodista, poeta, novelista, editor, historiador del arte dominicano en diversas manifestaciones, antólogo, exégeta rebuscado, escritor de gran calado y diplomático. Su rol como director de la Biblioteca Doméstico fue extraordinario, dejando huellas fecundas en la misma.
Él condensa en su quehacer intelectual una conjunción de temas que son inmanentes a la civilización doméstico. Por eso cuando fue embajador del país en Francia y México, así como delegado en presencia de la Estructura de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Civilización dejó una impresión de idoloatría por su arreos cultural. Es un pensador de gran envergadura que ni siquiera su proverbial humildad puede ocultar.

Cuando uno conversa con Cándido Gerón es como sumergirse en un manantial del cual brotan sorprendentes y múltiples conocimientos que fluyen con naturaleza de su prodigioso discernimiento, adicionalmente de la exquisitez de su trato. Sus reflexiones sobre civilización en militar lo retratan como un gran semiótico; condición poco frecuente entre nosotros.
Sus obras se afincan en la almohadilla fiable de sus elevados conocimientos enfilados a dilucidar lo mejor de cada tema que aborda. El eximio Cándido Gerón es, a mi madurez, como un cisne blanco en medio del secadal de los apuros educativos de la sociedad dominicana.
Leyendo el conjunto de su variada producción intelectual se comprueba, sin penuria de utilizar el escalpelo de la crítica, que él domina a plenitud la técnica de la escritura en diversos aspectos.
Sus ideas las adorna con la musicalidad de la verdad y con la fuerza de su convicción anclada en los títulos humanos, más allá de los avatares comunes a la cotidianidad.
Su repertorio como escritor albarca vigésimo obras de poesía, en las cuales sobresalen en su literalidad la belleza de cautivantes imágenes y en la intencionalidad del autor se observa una clara inclinación alrededor de temas filosóficos y psicológicos.
Como narrador ha publicado varias obras de gran calado, que perdurarán a través del tiempo como las joyas buriladas en metales nobles. En el prólogo de una de ellas (titulada Morgan) el poeta, novelista, pianista y crítico rebuscado montecristeño Manuel Rueda González escribió en el 1998, meses ayer de vencer, que: “Cándido Gerón es un trabajador incansable de la civilización. Ninguna disciplina le es ajena…Estamos en presencia de un caso diferente, de gran calidad…Ya podemos sostener que Cándido Gerón es un narrador importante”.
No ficción

En sus libros de no ficción (en los que emergen su condición de humanista) hay que destacar que ha escrito y publicado más de diez ensayos, entre ellos sobre personalidades como el filósofo y ensayista gachupin José Ortega y Gasset; el filólogo, jurista y poeta venezolano Andrés Bello y los políticos y escritores dominicanos Manuel A. Peña Batlle, Juan Bosch y Joaquín Balaguer.
Analizó todavía la parábola fundamental del caudillo político y hombre de armas montecristeño Desiderio Arias Álvarez, cuyo atosigamiento a varios gobiernos fue usado como uno de los alegatos de los EE.UU. para invadir (1916-1924) el país.
Su hazañas temática sobre el polímata argentino Jorge Luis Borges (cuya segunda estampado corresponde a marzo de este 2025) merece analizarse en escuelas, centros académicos, cenáculos y tertulias de muchos lugares del mundo, por la profundidad de sus juicios.
Tiene en su acaecer, adicionalmente, la autoría de más de cinco biografías, siendo de las más impactantes las que escribió sobre el padre de la pueblo Juan Pablo Duarte, el político y orador dominicano José Francisco Peña Gómez y el patrón y patrocinador cultural de origen gachupin Juan José Bellapart.
Cándido Gerón todavía es lexicógrafo. En esa lado del poliedro de su vida intelectual escribió un diccionario de autores y otro de políticos dominicanos que se han convertido en referencias obligadas para los investigadores de las humanidades y de la política nacionales.
Ha publicado varios libros sobre cuestiones de nuestra historia, uno de ellos titulado Sabana de los muertos, con una amplia descripción del pasado de la comunidad de Villa Altagracia, donde fue corresponsal periodístico en sus primaveras mozos.
En otro de sus textos prostitución de espionaje e inteligencia marcial desde el 1822 hasta lo que va de este siglo. Uno de ellos recoge gran parte de la historia de la milicia en Santo Domingo, desde el 1773 hasta el 2013.
En su infatigable agricultura de resaltar a personajes fascinantes de la civilización dominicana compiló una considerable parte de los libros, cartas, conferencias, artículos, etc. de los hermanos Pedro y Max Henríquez Ureña y de otros autores nacionales que han sido productivos en el cautivante mundo de las humanidades.
En la novena estampado de su clásica obra Enciclopedismo de las artes visuales dominicanas (1844-2024) y en la primera estampado (2022) de “Grandes maestros de la pintura dominicana con proyección internacional” Gerón demuestra su profundo conocimiento sobre las sobresalientes condiciones de artistas como Jaime Colson, Ramón Oviedo, Ada Balcácer, Domingo Liz, Clara Ledesma, Iván Tovar, Elsa Núñez, Guillo Pérez, Gilberto Hernández Ortega, Fernando Peña Defilló, Darío Suro, José Rincón Mora, Alberto Ulloa y otros no menos importantes.
En su imparable carrera intelectual ha sido triunfador de los Premios Nacionales de Didáctica y de Poesía. El 13 de diciembre del 2016 fue recibido como miembro correspondiente en la Institución Dominicana de la Franja.
En palabras simples afirmo que Cándido Gerón es un orgullo para la República Dominicana, especialmente en esta etapa en que tanto humo de paja se esparce por toda la cosmografía doméstico, con personajes funambulescos que aparentan ser lo que no son, en medio de una suerte de bailoteo de máscaras.
Jpm-am
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