Los correos electrónicos de Epstein sugieren que Trump sabía sobre su conducta sexual.
La Cámara de Representantes aprobó, con 427 votos a cortesía, el tesina de ley que búsqueda la publicación de los archivos relacionados con el caso del atacante sexual convicto Jeffrey Epstein.
Trump afirmó el lunes que daría su firma en caso de que la propuesta, que pasa ahora al Senado, llegue a su escritorio.
La pregunta no era si la Ley de Transparencia con los Papeles de Epstein saldría este martes delante en la Cámara de Representantes, sino cuánto apoyo republicano recibiría la norma, que exige al Unidad de Rectitud la desclasificación de los documentos relativos al caso del millonario pederasta tras varios meses de negativas a difundirlos por parte de Donald Trump y su Compañía.
Además quedó por resolver, una vez hubo superado ese primer trámite, la busilis de si recibirá zancadillas en su camino a través del Senado hasta la mesa del presidente de Estados Unidos, que ha prometido que la firmará.
La respuesta a la primera pregunta fue: todos menos uno, Clay Higgins, representante republicano por Luisiana y político incondicional a Trump. ¿Y la explicación a ese apoyo apabullante? Tras semanas de presiones en sentido contrario, el presidente, que durante 15 primaveras fue amigo de Epstein, dio permiso el domingo pasado a los congresistas de su partido para que votaran en cortesía de la ley.
Aunque no fue tan allí como podría: está en su mano ordenar la divulgación sin condición del permiso del Capitolio de esos archivos, pero ha preferido no hacerlo.
Estos podrían desvelar la implicación en la red de tráfico sexual del pederasta de decenas de hombres ricos e influyentes, así como la complicidad de instituciones financieras e instancias judiciales o los fallos de las autoridades que lo dejaron ejecutar impunemente.
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