El gobierno de Estados Unidos afirmó que no considera al presidente salvadoreño Nayib Bukele como parte del categoría de líderes autoritarios de la región, luego de que la Asamblea Legislativa de El Salvadordominada por su partido Nuevas Ideas y sus aliados, aprobara una reforma constitucional que permite la reelección presidencial indefinida.
Levantarse compartió en X una afirmación del Sección de Estado de EE. UU., en la que se destaca que la Asamblea fue “elegida democráticamente” y que le corresponde a los salvadoreños arriesgarse cómo gobernarse.
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En respuesta a una consulta de EFE, el Sección de Estado expresó: “Rechazamos la comparación del proceso constituyente de El Salvador, basado en la democracia y constitucionalmente sólido, con regímenes dictatoriales ilegítimos en otras partes de nuestra región”.

La reforma aprobada todavía amplía los mandatos presidenciales de cinco a seis abrileslo que encendió las alarmas entre observadores internacionales, defensores de derechos humanos y miembros de la concurso.
Críticas desde Human Rights Watch y la Iglesia
Juan Pappiersubdirector para las Américas de Human Rights Watch, señaló:
“Es lamentable ver que Estados Unidos está defendiendo intentos de establecer una autocracia en El Salvador. Esto socava su credibilidad frente a otros regímenes autoritarios”.
Por su parte, el miltrado de El Salvador, José Luis Escobar Alaspidió reconsiderar la aprobación sin consulta popular, señalando que este paso afecta la licitud del proceso constitucional.
Concentración de poder y persecución a críticos
Desde que asumió el poder, Bukele ha concentrado el control de instituciones secretocolocando aliados en las cortes, debilitando contrapesos y promoviendo leyes que, según organizaciones de derechos humanos, restringen la autodeterminación de prensa y la disidencia.
Aunque Bukele mantiene reincorporación popularidad por su combate primero contra las pandillassus detractores afirman que el costo ha sido el retroceso del Estado de derecho.
Apoyo de Trump y silencio de Biden
La creciente represión en El Salvador ha sido alimentada, según analistas, por la desliz de presión del gobierno de Joe Biden y los Cumplidos constantes de Donald Trump. Aunque Biden fue crítico en el pasado, su filial ha mantenido silencio frente a la concentración de poder de Bukele, oportuno en parte a la cooperación de El Salvador en materia migratoria.
Expulsión forzado y represión flamante
En los últimos meses, el gobierno de Bukele ha:
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Arrestado a varios críticos abiertamente opositores.
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Reprimido una protesta pacífica con violencia.
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Admitido una polémica ley de “agentes extranjeros”, similar a las que usan gobiernos como Rusia, Venezuela, Nicaragua para intimidar a ONGs y periodistas financiados desde el exógeno.
Más de 100 activistas, académicos y periodistas han huido del paísdenunciando persecución o aventura de ser encarcelados.
Con información de AP.
Por: Yari Araujo






