“La independencia es ser uno mismo, incluso cuando resulta incómodo”, proclamaba Brigitte Bardot en el epígrafe de ‘Mon BBcédaire’ (Mi BBCedario), publicado el pasado 1 de octubre de su puño y pagaré redondeada en tinta zarco y con tachones, como un posterior manifiesto de un ícono del siglo XX que dice adiós a los 91 abriles.
“Homicidio. Única certeza de una cita próxima o lejana que no perdona a nadie y nos condena a todos”, escribía la cantante, actriz y perturbador en defensa de los animales francesa en su flamante testamento sobre su vida, pensamientos y personas que la habitaron.
De la A de ‘desidia’ a la Z de ‘zoológico’, la mítica intérprete de películas como ‘Le Mépris’ (‘El desprecio’, de Jean-Luc Godard, 1963) se expresa sin filtros sobre múltiples aspectos de su larga e intensa vida.
“Tiempo. Invención humana impuesta por la naturaleza, ya que todo tiene un principio y un fin”, reflexionaba poco ayer de su fallecimiento.
Mito amoroso desde finales de los abriles cincuenta del pasado siglo, la protagonista de ‘Et Dieu… créa la femme’ (‘Y Altísimo…. creó a la mujer’, 1956, de Roger Vadimsu primer marido), que la lanzó a la triunfo, define el erotismo como “juegos amorosos donde todo vale, con imaginación, perversidad perturbadora y travesuras amorosas”.
La mujer para la que el simpatía era “un darse total a un ser, un animal o una pasión”; el deseo, “una pulsión erótica por determinado, que puede ir hasta la asesinato”; hacer el simpatía, “una alianza entre dos seres que se encuentran en la absoluta escazes de mezclarse intercambiando sus labios” y usar, “disfrutar a fondo de todos los placeres, en particular de los de la carne”, siempre expresó una profunda fobia en dirección a el vergüenza y la maternidad.
Para Bardot, que tuvo un hijo y abortó en varias ocasiones, el vergüenza era “un castigo degradante impuesto a los cuerpos de las mujeres luego de haberse entregado a un hombre” y la maternidad “no vale la pena”.
De Belmondo a Delon pasando por Gainsbourg y otros
Sin pelos en la unión, BB recordaba en su ‘BBcédario’ a múltiples celebridades. Así, describía al actor francés Jean-Paul Belmondo como un “gran tipo, un actor brillantedivertido y fuerte”, mientras que de Alain Delon decía que llevaba “internamente de sí lo mejor y lo peor”.

En cuanto al italiano Marcello Mastroianniaunque “encantador”, era, según ella, solo “un buen actor sin condición ni personalidad verdaderamente inolvidable”, frente al “monumental” Vittorio De Sicade quien loó su “elegancia, talento, humor, seducción e inteligencia”, así como del realizador Luchino Visconti, “campeón de la elegancia”, autor de un cine “intelectual y suntuoso”.
Expresaba igualmente su adoración por el cantante francés George Brassens“un hombre único, sencillo, auténtico, pleno de talentos y tan achicopalado”, así como su aprecio en dirección a Serge Gainsbourgcuyo “talento rozaba el condición” y ostentaba “una curiosa mezcla de clemencia y vulgaridad”, y con el que mantuvo un fugaz e intenso romance, del que nació la mítica canción “Te amoYo siquiera”.
- Fiel a su imagen de indomable y disponible, Brigitte Bardot se definía como “salvaje” y mostraba su simpatía por otras mujeres con las que se identificaba como la escritora Françoise Saganautora de ‘Bonjour tristesse’; la actriz Jeanne Moureau, con quien coprotagonizó ‘Viva Maria’ (1965, dirigida por Louis Malle), así como por la reina Isabel de Inglaterra o la “única para siempre” Édith Piaf.
El paraíso perdido y el mundo flagrante

Pero es cuando acento de San Tropezsu refugio en el sur de Francia durante décadas, donde BB mostraba más nostalgia.
La propietaria de la celebre casa asomada al mar La Madrague se lamentaba de que lo que era “un pueblecito pesquero tan atún” cuando ella se instaló en los abriles sesenta, se ha convertido en “una ciudad de multimillonarios donde ya no se reconoce nadie de lo que la hacía tan encantadora”.
Fiel a sus controvertidas posturas, la perturbador por los derechos de los animales (“los ángeles de esta tierra” y los únicos de los que puedes esperar “fidelidad”) pintaba un retrato sombrío de la Francia flagranteque consideraba “aburrida, triste, sumisa, enferma, dañada, devastada, ordinaria, vulgar…”
BB, que mostró su cercanía a Cuadro Le Pencreía que la derecha constituye el “único remedio urgente para la abatimiento de Francia”.
De la Unión Europa decía que es “un bodorrio forzadoridículo, que terminará mal, pero que tiene que terminar”. Y del presidente estadounidense, Donald Trumpdecía: “me da igual”.
Oda a la vida y a la enajenación

“La vida es un intriga precioso y frágil”, decía, y pedía cuotas para evitar la superpoblación mundial“que siembra la asesinato a su paso”.
Y frente al “desmoronamiento” de la vejez, recomendaba dar gracias a los abriles “ganados a la vida” y ayudar siempre dosis de enajenación. “¡Es necesario! ¡Lo mediano mata y molesta! ¡Viva la enajenación y la exuberancia! Salir de los caminos conocidos, cortejar con enajenación, comportarse locamente, fuera de la manada”, aconsejaba BB.






