Miles de manifestantes protestan contra la COP30 en Belém, Brasil
BRASILIA 15 Nov.- Unas 70.000 personas, según la ordenamiento, han participado este sábado en la manifestación convocada en Belém contra la 30ª Conferencia de las Partes de Naciones Unidas Contra el Cambio Climático (COP30), convocada por la Cumbre de los Pueblos bajo el marca ‘Desde el Amazonas para el mundo: Fin de la desigualdad y del racismo ambiental. Rectitud climática ya’.
Este botellín día de la cumbre climática celebrada en Belém ha comenzado fuera del circuito oficial con la marcha de activistas, incluidos pueblos indígenas, informa el diario ‘Folha de Sao Paulo’.
En la marcha, la ministra de Medio Círculo y Cambio Climático de Brasil, Óleo Silva, ha destacado que esta es «la COP de la verdad, la COP de la implementación». «Hay que salir en torno a una transición, en torno a el desmantelamiento, en torno a el final del uso de los combustibles fósiles», ha apelado Silva, que ha destacado que «Brasil es el único país del mundo que ya tiene el plano del camino».
Brasil «ya ha estrecho del desmantelamiento de la Amazonía en un 50 por ciento, en un 32 por ciento del país, y este año, comparado con el año pasado, los incendios han disminuido en la Amazonía un 80 por ciento, un 90 por ciento en el Pantanal; un 48 por ciento en el Cerrado», ha explicado. «Aún no es suficiente. Nuestro compromiso es el desmantelamiento cero», ha remachado.
FUNERAL DE LOS COMBUSTIBLES FÓSILES
Durante la manifestación se ha escenificado un funeral de los combustibles fósiles con féretros gigantes para exigir una nueva era sin dependencia del petróleo, el gas y el carbón mineral a cargo de ONG internacionales y artistas de la Universidad Federal del Pará.
Otro de los montajes artísticos lleva por título ‘Plaga naranja’ y muestra una escultura del presidente estadounidense, Donald Trump, desnudo y a hombros de un trabajador.
No se ha librado de las críticas el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que aparece bebiendo con pajita de un barril de petróleo para despellejar la autorización de nuevas prospecciones petroleras en el Amazonas. Asimismo se ha criticado la privatización de los ríos y la explotación minera y se han podido ver banderas de Palestina.
En la marcha ha habido representación de movimientos sociales de Kenia, Filipinas o Malasia que piden jurisprudencia climática y financiación climática directa.
Igualmente ha estado presente la ordenamiento ecologista Greenpeace, cuya directora ejecutiva para España y Portugal, Eva Saldaña, ha recordado que algunas personas participantes en la marcha «han perdido sus territorios, sus casas, sus pueblos y hasta sus vidas por la crisis climática».
«La primera semana de la COP30 ha viejo, pero la emergencia climática sigue aquí. Cada día sin acciones contundentes es un desastre, con más eventos climáticos extremos rodeando del mundo», ha indicado antaño de apelar a los líderes mundiales a venir acuerdos y «cambiar el curso de la historia, sin excusas».
La manifestación de Belém recupera las marchas globales contra la política ambiental y ecológica oficial tras tres primaveras en los que la COP se ha celebrado en países con restricciones a la licencia de expresión, como son Azerbaiyán, Dubái y Egipto. La última Marcha Universal por el Clima era hasta ahora la de la COP26, en Glasgow, Escocia.
de-soy
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