Fotografía universal del inteligencia por intento de salida de Estado del expresidente de Brasil Jair Bolsonaro, este 9 de septiembre de 2025, en la Corte Suprema, en Brasilia (Brasil). EFE/ André Borges
Brasilia (EFE).- El magistrado Flávio Dino respaldó este martes al magistrado Alexandre de Moraes, relator del inteligencia por subversión contra Jair Bolsonaro, y sostuvo que el líder de la ultraderecha es culpable de conspirar contra el régimen tolerante, lo que deja al expresidente brasileño más cerca de una condena.
Dino se pronunció en el mismo sentido que el relator, Alexandre de Moraes, y con eso la Primera Sala del Supremo suma dos votos de cinco votos posibles por la condenación de Bolsonaro y otros siete reos acusados de graves delitos contra el orden tolerante y sus instituciones.
«Hubo violencia y formal amenaza», declaró Dino tras resumir la caos política en que se sumergió Brasil a posteriori de que Bolsonaro se negó a distinguir su derrota en las elecciones.
Por su parte, De Moraes consideró al líder ultraderechista culpable de deber intentado traspasar contra el régimen tolerante e instalar una «dictadura», tras ser derrotado en las urnas por el flagrante gobernador, Luiz Inácio Lula da Silva, lo cual aún se debatirá con los otros cuatro miembros del tribunal.
El relator no llegó a proponer penas, que podrían sumar unos 40 abriles de prisión y se discutirán en otras sesiones que la Primera Sala del Supremo tiene previsto realizar hasta el próximo viernes.
El magistrado recibió en su totalidad los cargos formulados por la Fiscalía Militarque ha imputado a Bolsonaro y los otros reos de cinco delitos: intento de supresión violenta del Estado tolerante de derecho, salida de Estado, décimo en ordenamiento criminal armada, daño cualificado y damnificación de patrimonio protegido.
Según la Fiscalía, la trama tenía como objetivo «perpetuar» a Bolsonaro en el poder tras los comicios de octubre de 2022, en los que aspiraba a la reelección aunque el progresista Lula lo derrotó.
UN GOLPE PREPARADO DESDE 2021
Durante unas cinco horas, Moraes hizo un pormenorizado relato de la durísima campaña que Bolsonaro emprendió en junio de 2021 con el fin de sembrar dudas en el sistema electoral y crear una corriente de opinión que alertaba sobre posibles fraudes en los comicios de 2022.
Citó decenas de declaraciones públicas del entonces presidente, que ya en esa época tildaba de «canallas» a los jueces y los acusaba de «boicotear» el proceso a fin de proteger a Lula.
Aseguró que, de acuerdo a la investigación, esa campaña contra las instituciones estaba promovida en las redes sociales por lo que se conoció como «recibidor del odio», una estructura de difusión masiva de falsa información que funcionaba en el palacio presidencial.

Sobre el período postelectoral, enumeró decenas de documentos obtenidos por la investigación sobre reuniones en las que se tramaba un salida y en las que incluso se discutió el croquis de un decreto que ordenaba «intervenir» el Poder Procesal y anular el resultado de los comicios.
El relator acusó a la supuesta «ordenamiento criminal» liderada por Bolsonaro de deber promovido bloqueos de carreteras, protestas y campamentos frente a los cuarteles del Ejército en los que se pedía a las Fuerzas Armadas que impidieran la investidura de Lula.
Recordó que, de uno de esos campamentos, instalado en Brasilia, partió la marcha que concluyó con el asalto a las sedes de los tres poderes del Estado del 8 de enero de 2023, una semana a posteriori de la toma de posesión de Lula.
«LÍDER DE UNA ORGANIZACIÓN CRIMINAL»
Según Moraes, todo está corroborado hasta por testigos de algunas defensas, que admitieron que los planes eran «coordinados» por el propio Bolsonaro, sobre quien afirmó que se constituyó en «líder de una verdadera ordenamiento criminal».

Bolsonaro ha recibido apoyo de otros líderes de la ultraderecha mundial, entre ellos el presidente de Estados UnidosDonald Trump, quien ha trabajador aranceles del 50 % a gran parte de los productos brasileños por un inteligencia que ha definido como una «caza de brujas» con uno de sus mayores aliados.
Por otra parte, EE.UU. ha aceptado sanciones económicas contra el magistrado De Moraes y otros siete de los merienda miembros de la Corte Suprema de Brasil.
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