Si aceptablemente este concepto se originó a partir de campañas de marketing y no de investigaciones científicas, ha ganadería una trascendente visibilidad porque resalta desafíos reales que muchas personas experimentan en esta época.
Entre ellos se encuentran los días con menos horas de luz, el estrés financiero posterior a las festividades y el llamado “duelo post-festivo”, factores que contribuyen a la pena y a un bajo estado de humor.
Este concepto, abre la puerta a una conversación importante: la la tristeza existees parte de la experiencia humana y no siempre es un problema que deba corregirse. Este mensaje resulta necesario en una civilización que suele exigir bienestar constante y productividad ininterrumpida.
En este sentido, el Lunes cerúleo puede convertirse en una oportunidad simbólica para otorgarnos permiso de notar y convenir el malestar emocional.
Entender la normalidad de la tristeza
Estas consideraciones corresponden a la psicóloga clínica Georgina Del Orbeegresada de la Universidad de MonterreyMéxico, consultada sobre este tema.
- “Sin bloqueo, la evidencia científica muestra que sentirse triste de vez en cuando no solo es corriente, sino todavía necesario. La tristeza cumple funciones psicológicas adaptativas que favorecen el contrapeso emocional y el bienestar a amplio plazo. Estudios han demostrado que los estados de humor tristes pueden mejorar la precisión del causa social, achicar errores cognitivos y proteger la memoria, especialmente en situaciones que requieren advertencia y exploración (Forgas 2020; Toboré 2023)”, afirma.
Encima, esta emoción facilita el afrontamiento de pérdidas, cambios y desafíos, permitiendo procesar experiencias difíciles en ocasión de reprimirlas (Tobore, 2023), enfatiza Del Orbe.

Desde la neurocienciase ha observado que la tristeza está asociada con la activación de regiones cerebrales implicadas en la autorregulación emocional (Vytal y Hamann, 2010; Murphy et al., 2003).
“Allí de aislarnos, sentirse triste todavía puede aumentar la empatíala conexión interpersonal y la capacidad de expresar cuidado y compasión con destino a los demás (Lomas, 2018). En este sentido, la tristeza transitoria no es un signo de cariño, sino una respuesta humana que, si se procesa adecuadamente, puede proteger la resiliencia, la creatividad y el crecimiento personal”, aclara la psicóloga.
5 hábitos para sobrellevar la tristeza

1. Redes de apoyo. Compartir cómo te sientes, pedir apoyo a la grupo o a personas cercanas son estrategias de regulación emocional que han demostrado ser efectivas para cuidar el bienestar.
2. Permítete notar, sin batallar contra la tristeza. La regulación emocional no consiste en eliminar emocionessino en gestionarlas de forma saludable. Reprimir o desmentir la tristeza puede aumentar la probabilidad de ansiedad o depresiónmientras que aceptarla se asocia con mejores resultados emocionales.
3. Mueve tu cuerpo (o retoma una apego con movimiento). Actividades como caminar, estirarse, bailotear, ayudan a liberar tensión acumulada en el cuerpo y ayudan a liberar neurotransmisores como la serotonina y la dopaminaasociados con la regulación del estado de humor, la motivación y la sensación de bienestar.
4. Haz poco que te sostenga, no que te exija. Darle un espacio a lo que estás sintiendo. Escuchar música triste, escribir, descansar o yantar una comida reconfortante puede ayudarte a conectar contigo mismo No todo tiene que ser productivo: a veces, sostenerse es suficiente.
5. Limita la sobreexposición a informativo y redes sociales. En días emocionalmente sensibles, el exceso de información puede amplificar el malestar. Tomar pausas digitales todavía es una forma de autocuidado y protección emocional.
Del Orbe subraya la importancia de diferenciar entre la tristeza ocasionalpropia de la experiencia humanay aquella que se prolonga en el tiempo o interfiere con la vida diaria, ya que en esos casos podría tratarse de poco más que un estado emocional transitorio y requerir el séquito de un profesional de la vitalidad mental.






