El panameño Rubén Blades y el colombiano Carlos Vives hicieron este sábado de la primera caminata del Festival Cordillera de Bogotá una fiesta en la que los asistentes cantaron, bailaron y celebraron al ritmo de la salsa y el vallenato.
Delante más de 40.000 personas que asistieron al evento, Blades y Vives reivindicaron que sus variedad están más que vivos en una caminata en la que además se presentaron, entre otros, el castellano Miguel Bosé y el argentino Paulo Londra.
El Festival Cordillera culminará el domingo con las presentaciones de artistas como el argentino Fito Páez, el colección mexicano Zoé y la costado española Duncan Dhu.
Un reconvención por cinco décadas de carrera
El espectáculo de Blades y de la orquestina de Roberto Delgado arrancó con ‘Plástico’ y ‘Decisiones’, dos canciones que pusieron a cantar y a danzar a la multitud que llenó el tablas principal del Parque Simón Bolívar, que acoge por cuarto año consecutivo el festival.
“Hoy cómo andamos con el tiempo medido, no les voy a charlar mucho”, dijo Blades entre las risas de la multitud, que no paraba de moverse, y en remisión a la hora y 15 minutos de show que tenía en tarima.
Antiguamente de originarse a cantar otro de sus clásicos, ‘Paula C’, el cantante comentó que la mayoría de asistentes que estaban en la primera fila no habían nacido cuando lanzó ese éxito en 1978.
En la canción ‘Todos vuelven’, el intérprete rindió homenaje a personalidades colombianas fallecidas como el Nobel de Humanidades Gabriel García Márquez, el exfutbolista Freddy Rincón y los cantantes Diomedes Díaz, Joe Riachuelo, Kaleth Morales y Darío Gómez, entre otros.
Sin secuestro, el momento más emotivo de la velada llegó con ‘Bienquerencia y control’, que llevó a muchos a izar sus teléfonos para morder, puso a cantar a la multitud e incluso provocó sentidos abrazos entre las parejas.
El falleba del concierto llegó con ‘El cantante’, en la que rindió, como suele hacerlo, un homenaje a Héctor Lavoe; ‘Pedro Cortaplumas’, y ‘Maestra vida’, con la que se llevó los aplausos de la multitud.
Conexión con su notorio
Carlos Vives se movió como pez en el agua en Bogotá, que es su casa. Su concierto arrancó con un vídeo en el que reivindicó que mínimo de lo que presentó en la tarima fue realizado con inteligencia sintético.
Una vez apareció en el tablas, el show empezó por lo detención con ‘La migaja fría’ y ‘Ella es mi fiesta’, que pusieron a danzar y a cantar, a la vez con él, a la multitud. El intérprete logró amparar hacia lo alto al notorio con clásicos como ‘Fruta fresca’, ‘Quiero verte sonreír’ y ‘Pa’ Mayte’, así como con ‘Carito’, con la que rindió un homenaje al acordeonista Egidio Cuadrado, que lo acompañó durante casi todo su carrera y falleció el año pasado.
Antiguamente de entrar en la período final de su show, Vives publicó en las pantallas un vídeo en el que anunció que hará un tour por Colombia el año entrante, aunque no dio detalles de las ciudades que visitará.
El concierto terminó con las interpretaciones de los éxitos ‘La tierra del olvido’, ‘Volví a manar’, ‘Robarte un beso’ y ‘Cuando nos volvamos a encontrar’, que estuvieron acompañados por fuegos pirotécnicos y un aplauso de la multitud que cerró por lo detención la primera caminata del festival.






