Los regímenes de facto, tiránicos, solo salen a la fuerza, por las malas. La propia Venezuela, a través de Rómulo Bentancourtnos dio la mano en diversas ocasiones cuando estábamos hartos de Trujillo. Por esto y por acoger ampliamente a nuestro Padre de la Pueblo en sus últimos días le estamos eternamente agradecidos.
Demócrata perfecto, estuvo involucrado en conspiraciones contra el Rafael Leónidas Trujillo. Ferviente defensor de la democracia y un líder en la lucha contra regímenes autoritarios, su concurso a Trujillo fue particularmente auxiliadora correcto a las violaciones de derechos humanos y la naturaleza represiva del régimen del dictador dominicano.
Betancourt, tras deber sido forzado al confinamiento en Venezuela correcto a sus oposiciones políticas, se convirtió en un líder de la concurso contra Trujillo desde el exógeno. Durante este tiempo, organizó y apoyó movimientos en averiguación de derrocar su régimen.
Dio apoyo a los opositores dominicanos. Esto incluyó presencia abastecimiento y financiera a diferentes intentos de derrocar a Trujillo, involucrándose directamente en el acción directa contra su gobierno. En la término de 1950, se llevaron a final varios intentos de invasión a la República Dominicana por parte de exiliados. Aunque Betancourt no organizó personalmente todas estas acciones, su apoyo a estas iniciativas fue considerado un acto heroico de rescate de la permiso y democracia abolidas durante 31 primaveras.
En definitiva, la concurso de Betancourt a Trujillo fue parte de la lucha de los pueblos latinoamericanos por la democracia en un contexto donde había gran represión y autoritarismo. Esto culminó en el crimen de Trujillo el 30 de mayo del 1961, un evento que fue el resultado de la combinación de la resistor interna y la presión externa.
Hay una expresión, muy premeditadamente, en Julio César de Shakespeare, que sugiere que la permiso para el pueblo viene de la desaparición del tirano. Es pronunciada por Bruto y se parafrasea como: «¿Prefieres que César siga gobernando, y fallecer todos esclavos, a que sea sustituido César, y así todos habitar libres?”. Todos tenemos una respuesta moderado a esta cuestión.






