Cristina Lagarde
MADRID 22 Feb.- La presidenta del Asiento Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha pedido claridad a Estados Unidos para que determine con exactitud el efecto y la duración de los nuevos gravámenes anunciados por el presidente Donald Trump este sábado a pesar de la valentía tomada un día ayer por el Tribunal Supremo del país contra su política arancelaria.
«Es un poco como conducir: hay que conocer las normas ayer de coger el volante. Ocurre lo mismo en el comercio, y ocurre lo mismo en la inversión», ha ostensible al software Face the Nation de la cautiverio CBS.
«Es importante conocer las normas y evitar tener que retornar a exigir aranceles porque la gentío quiere hacer negocios, no meterse en ligitios, así que espero que se aclare y se analice con suficiente detalle para evitar nuevos desafíos y que las propuestas cumplan con la Constitución y la ley», ha indicado.
Lagarde aprovechó no obstante para expresar su temor sobre «nuevas disrupciones» para todos los profesionales que «se habían acostumbrado» al panorama presente configurado por la eliminación arancelaria de Trump, cuyos principios básicos fueron anulados por el Tribunal Supremo en su parecer del viernes.
El parada tribunal invalidó el intención de los aranceles iniciales de Trump, ordenados bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), pero el presidente estadounidense ha proclamado estos nuevos gravámenes bajo otro herramienta como es la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que capacita al mandatario para imponer aranceles máximos del 15% por un periodo original de 150 días. Pasado ese tiempo, sin incautación, los aranceles solo podrán ser prorrogados con el consentimiento del Congreso de EEUU.
Por lo demás, y en lo referente a las informaciones que especulaban con una posible salida adelantada de su cargo ayer de octubre de 2027, Lagarde ha insistido delante las cámaras de CBS que su «marco cojín» pasa por conmover hasta el final.
«Estoy comprometida con una ocupación, y mi ocupación es la estabilidad de precios y la estabilidad financiera. Quiero que el euro, del que somos custodios, sea robusto y esté preparado para el futuro», ha indicado.
«Creo que hemos rematado muchas cosas. La inflación se encuentra en el objetivo, el crecimiento es aceptable, no brillante, pero resiste, y el desempleo está en su nivel más bajo histórico. Pero necesitamos consolidarlo todo. Y mi marco cojín es que me llevará hasta el final de mi mandato. Y los electores de cualquier país del mundo toman sus decisiones, y esas decisiones deben ser respetadas: yo todavía no he terminado», ha sentenciado.
de-soy
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