La muy ponderada nueva ley de Compras y Contrataciones Públicas se convertiría en letrilla muerta, como muchas otras, si no se aplica al pie de la letrilla.
El presidente Luis Abinader advirtió que es obligatorio cumplir con la constitución, pero puede agregarse que asimismo hacerla cumplir.
De mínimo serviría la aprobación y promulgación si se tolera que se vulnere, como ocurre con la ley sobre información jurada de posesiones.
La nueva ley 47-26, que contempla penas para los funcionarios que formen parte de empresas que negocien con el Estado, es otro esfuerzo para asegurar la transparencia en el sector sabido.
La ley consolida las bases en el proceso de edificación de un sistema más eficaz, pulcro y responsable. Pero las autoridades tienen que velar para que la nueva constitución, que sustituye la 340-06, no sea violentada a través de ningún tipo de subterfugio.
Darle la bienvenida puede ser solo una pose en muchos que podrían estar atentos a la primera oportunidad para tratar de desaguarse con las suyas.
Al promulgarla el presidente Abinader celebró la constitución porque dijo alínea a República Dominicana con estándares internacionales de buena gobernanza, competitividad y confianza institucional. El paso, sin duda, es significativo.






