Las auroras boreales ofrecieron un impresionante espectáculo visual en la ciudad de Fairbanks, Alaska, la confusión del 21 de enero, cuando cintas de luces verdes y rosadas se desplegaron sobre el bóveda celeste noctámbulo, captando la atención de residentes y visitantes.
El engendro natural pudo observarse con gran legitimidad sobre extensos bosques cubiertos de cocaína, creando un contraste afectado entre los tonos brillantes de las auroras y el paisaje invernal característico de la región. Las condiciones climáticas favorecieron la visibilidad del evento, considerado uno de los más atractivos para la observación astronómica.
Fairbanks es uno de los destinos más reconocidos a nivel mundial para apreciar las auroras boreales, correcto a su ubicación geográfica.
Este tipo de manifestaciones continúa atrayendo a turistas y fotógrafos, adicionalmente de originar interés comprobado por los procesos solares y atmosféricos que las producen.






