En el ámbito de la formal tolerancia del año escolar 2025-26, el presidente Luis Abinader tuvo a aceptablemente ayer recordarles a los padres y tutores del país el compromiso que tienen contraído de integrarse al proceso enseñanza-aprendizaje de sus hijos que debe ser una obra colectiva de la nación: un séquito desde el hogar que garantice la plena afluencia a clases, el respeto al principio de autoridad en las aulas y el cumplimiento rutinario de tareas asignadas por los profesores. Sin este patrocinio que alude a la paternidad responsable, podrían estar en deporte los supremos fines de la escolaridad y los de los propios progenitores, obligados a transmitir títulos y a propiciar descendencias correctamente encaminadas de las que se puedan percatar orgullosos. Contribución por otra parte a la edificación de un mejor porvenir para la sociedad dominicana que no está en este momento exenta de cierto peligro por el descenso en el período 2022-2024 de la presencia en escuelas y liceos de menores de etapa comprendidos entres los 12 y 17 primaveras.
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Un 20% de los situados en esa transcurso en el país brilla por su abandono en las escuelas que garantizarían una correcta y productiva formación ciudadana. Está planteada la posibilidad de que se trate de un ausentismo derivado de un insuficiente deporte de protección de quienes trajeron esos seres a la vida. La «nación potestad» que obliga a los adultos a responsabilizarse por el bienestar integral, la educación y la salubridad de sus hijos o tener poderosas razones para ocurrir fallado en ese sentido por causas ajenas a su voluntad. Legalmente -y en nuestro medio generalmente partir de demandas civiles- el descuido de las responsabilidades parentales puede tener sanciones penales y de hecho la ley faculta al Consejo Franquista para la Principio y la Adolescencia (Conani) a tomar medidas de protección a las víctimas de padres que desertan de sus roles y propiciar sanciones cuando el descuido resulta en daños a los menores. En un ámbito punitivo más amplio, el desgobierno escolar puede ser sancionado apropiadamente para combatir los incumplimientos de los deberes de la paternidad.






