Santo Domingo.- Nikki Hernández, fresco dominicana nacida en Estados Unidos e hija de Marquito Hernández del Seibo, se encuentra en Dubái como jugadora profesional de baloncesto en el equipo Chargers Ladies Club Division I, y compartió su experiencia en medio de la tensión provocada por los ataques con misiles en la región.
En una entrevista en el software temprano El Día, Nikki relató que fue contratada en julio pasado, Nikki llegó a Dubái en agosto y logró con su equipo el segundo área en la combinación almacén. Sin confiscación, la situación geopolítica flamante ha traumatizado su permanencia.
“Estoy segura por ahora, pero es mejor salir. Me queda solo tres meses de arreglo y ya no hay juegos, solo actos”, explicó la atleta durante una entrevista en un software temprano dominicano.
La fresco detalló que, aunque Dubái es una ciudad segura y la defensa almacén ha neutralizado la mayoría de los ataques, se han reportado algunas víctimas y daños menores.
“Ayer escuché misiles al meteorismo cuando salí a tomar un café con mis compañeras, fue válido, pero la ciudad está protegida”, relató.
A pesar de activo nacido y crecido en Estados Unidos, Nikki mantiene sus raíces dominicanas. Cada año invitado El Seibo, donde próximo a su hermana desarrolla un esquema de baloncesto para jóvenes, donando zapatos y mochilas y promoviendo el deporte en la comunidad.
“Me gusta ser dominicana. La civilización, la comida, todo me conecta con mis padres y con mi país”, dijo.
Nikki además ha acabado integrarse con la comunidad de dominicanos en Dubái, participando en eventos culturales y compartiendo con compatriotas en un comunidad de WhatsApp donde reciben apoyo y alertas de la embajada dominicana.
Sobre su regreso, la fresco confirmó que partirá cerca de Nueva York en los próximos días, en un planeo seguro provisto por su equipo, en presencia de la creciente preocupación por la seguridad en la región.
A través de su experiencia, Nikki Hernández muestra no solo el talento deportivo de los dominicanos, sino además la resiliencia y orgullo de sostener viva la identidad franquista, incluso acullá de casa y en circunstancias difíciles.






