Marien Aristy Capitana Redactora Superior del folleto Hoy desde septiembre de 2007.
Sosúa— En 1942, cuando llegaron los españoles, ella estaba aquí. Nadie la trajo. Atabey Era la diosa suprema de la creación, la reflejo, las mareas del océano, la diosa mama, dueña de las aguas dulces, promotora del buen parto y protectora de la maternidad en la mitología taína.
Atabey era la mama de Yocahú dios supremo de los taínos, la mandioca y el mar, que la vincula a la vida y subsistencia de los pueblos indígenas. Fray Ramón Pané la menciona en su “Relación de las Antigüedades de los Indios”, lo que valida su existencia.
Hoy, 533 primaveras a posteriori de la arribada de los españoles, el Consejo de Regidores de Sosúa aceptó una propuesta del sacerdote Johnny Espinal Castillo y el pastor Sebero Cordero Capellán de sacar a Atabey del fondo del mar, pues es conocido como una imagen de idolatría a dioses falsos.
Pero la estatua, sumergida en marzo de 2003 por Integral Coralition y la Fundación Ecológica Maguá, ha permitido la plantación de 700 corales y la creación de un arrecife sintético que proteja la costa, reduzca la deterioro y atraiga especies marinas.
Atabey es necesario. Protege las aguas y los arrecifes de coral desde antiguamente de la arribada del dios gachupin vestido de asesinato. Hace primaveras, aniquilaron a los taínos. Preservemos su memoria. Y los arrecifes de coral además.





